GOTAS DE LLUVIA: NO ES DE ROCÍO

Desde hacía muchos años no vivíamos en nuestra ciudad una temporada de lluvias tan fuerte y constante.  Hoy los de mayor edad, recordaron los tiempos en los que el agua brotaba a borbotones, y por consiguiente, no era un tema en la agenda de nuestros gobernantes. La diferencia es que el agua que ahora está brotando, es la que ya contaminada con metanol, viene de las alcantarillas y colectores que no alcanzaron a soportar los miles y miles de litros que diariamente nos han estado cayendo del cielo.

Hoy tenemos una ciudad con problemas de comunicación vial intermunicipal, con calles destruidas, y con familias que están en condiciones de peligro inminente.

Tal parece que la naturaleza hoy nos responde con ímpetu, después de que por muchos años estuvimos rezando por temporadas de lluvias que nos ayudaran a recuperar el gastado manto acuífero del cual hoy nos seguimos abasteciendo, y del que aún desconocemos a detalle, su tamaño y tiempo de vida.

Si bien pudiéramos pensar que con las abundantes lluvias quizás el tema futuro del agua en nuestra Ciudad pudiera estar resuelto, hay que reconocer que aún seguimos sin tener una planeación acertada con respecto al vital líquido. Por un lado debemos saber que para que una gota de agua llegue al nivel del manto acuífero, es un  proceso que tarda varios años, y al no contar con sistemas importantes de captación de agua, gran porcentaje de esta busca los causes antiguos, terminando en presas de otros Estados.

En segundo lugar, nuestra ciudad carece de una cultura de captación individual de agua, la cual nos permitiría en cada vivienda contar con azoteas recolectoras de agua, con sistemas de tratamiento de aguas negras, con aparatos ahorradores de agua, todos, esquemas muy importantes en las temporadas de escasez del vital líquido.

También nuestra ciudad desde hace muchos años debería contar con pavimentos porosos como los usados en Estados Unidos y Europa, que permiten el paso del agua lluvia al subsuelo con mayor facilidad, encontrando más fácilmente el nivel freático.

Hoy la situación compleja que vivimos nos demuestra que aún seguimos sin prepararnos para el manejo de este recurso, pues en la escasez sufrimos por no contar con sistemas de riego y uso adecuados que nos ayuden al ahorro, y en la abundancia, igualmente tenemos problemas al no estar preparados, pues seguimos con esquemas de almacenamiento insuficientes, y sistemas de conducción que son rebasados en tiempos como el que ahora hemos vivido.

El tema del agua nos debe competer a todos. Por un lado las autoridades deben trabajar en políticas que nos permitan un mejor uso del vital líquido, además de generar normas obligatorias de almacenamiento individual y colectivo que nos ayuden a contar con el recurso en ciertas temporadas. Por otro lado los ciudadanos debemos concientizarnos de la necesidad de cuidar y almacenar el agua, a fin de prepararnos con anterioridad para su escasez como en otros años, o su abundancia como ahora lo vivimos. Y en último lugar, quienes nos dedicamos a la educación, debemos ser responsables de una formación que fomente en los jóvenes el buen manejo de este recurso vital, que hoy nos ahoga, pero que por muchos años fue anhelado por los que vivimos en la Entidad.

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