UN MÉXICO DIFERENTE: Será la decisión de nuestros jóvenes

En los últimos meses hemos tenido que observar atrocidades en México, que quizás nunca esperamos vivir tan cerca.  Muertes, secuestros, extorsión, granadas, en fin, la lista es larga.

Hoy después de tanto sufrimiento, uno voltea atrás y se pregunta sobre el origen de estos individuos, su familia, su religión, su escuela, sus valores…

Hoy más que nunca nuestro país vive un profundo miedo que radica en la inseguridad sobre en qué, o en quienes confiar. Nuestra juventud hoy más bombardeada que nunca, pareciera nuestra única esperanza para en un futuro no muy lejano, revertir lo que ahora parece imposible de resolver. El problema es que esa esperanza hoy se encuentra en la encrucijada de las drogas, la violencia familiar, el alcoholismo creciente, las pandillas, los divorcios, los desórdenes alimenticios como la bulimia, la anorexia y la ortorexia, el satanismo, y por si fuera poco, unos medios de comunicación que diariamente los bombardean diciéndoles que para ser exitoso en la vida, el único camino es ser GUAPO, DELGADO Y RICO…

Ante este panorama preocupante, nuestro futuro como sociedad se ve muy amenazado, por lo que desde ya debemos hacer un alto en el camino a fin de trabajar a futuro, para buscar que esa esperanza que tenemos se cultive hacia el ser humano que necesitamos para cambiar los destinos de nuestro México.

Yo considero que el camino de cambio que requerimos requiere del trabajo conjunto y arduo de las familias, autoridades, y las instituciones educativas.

Muchas veces hablamos de que debemos dar a nuestros jóvenes una adecuada orientación vocacional que les ayude a decidir su camino profesional… ¿pero donde quedan los millones de mexicanos que no tienen acceso a la educación?

Para mí, mucho antes que una orientación vocacional, debemos estructurar un sistema educativo que inicie desde el primer acercamiento del bebé al mundo, hacia una adecuada toma de decisiones. Estamos de acuerdo que no somos los mejores en este tema, ya que si regresamos en la historia, han sido varias las decisiones importantes en las cuales optamos por el peor camino.

La toma de decisiones estructurada nos ayuda a plantear el futuro de nuestra vida. Esto implica la libertad para tomarlas, cimentadas en los valores que la familia debe inculcar por medio de un trabajo educativo inicial, que se complemente con las instrucciones de los colegios y las universidades. La labor de las autoridades de gobierno debería encaminarse a garantizar que esta educación recibida sea estructurada en un plan de lo que México necesita para crecer hacia un objetivo común y claro para todos.

En definitiva, un joven que sabe tomar decisiones, entiende claramente lo que es bueno y lo que es malo, y en base a una estructura mental sólida proveída por sus padres y su escuela, y con una meta fija de lo que quiere el entorno de él, seguramente caminará hacia los objetivos que México necesita para lograr ubicarse en posición diferente a la que hoy hemos tenido que vivir.

Lo más fácil es lamentarnos por lo que hoy soportamos. Pero desde ya nuestro país nos ofrece la opción de trabajar unidos por una juventud diferente, que vea en nuestros errores la oportunidad de aprender de ellos, y tomando las mejores decisiones, logremos convertir a México en el país en el que todos anhelamos vivir.

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