MÉXICO GRANDE. Un México que renace.

Cada día son más los problemas que tenemos que soportar. Caídas económicas, desempleo creciente, cierre de empresas, robos, narcotráfico, secuestros, extorsiones, corrupción, etc., etc.

México mágico. Ese México grande por su gente, por sus dos mares, por su historia, por su cultura, por su color y su sabor… México de indígenas, de luchadores, de historia, de garra, de grandeza… Ese México deseado, hoy se ve amenazado.

Hoy nos sentimos amedrentados por lo que difícilmente entendemos, pero soportamos en silencio. Hoy callamos ante el dolor del otro, del que ya no está tan lejos, del vecino, del amigo, el familiar, o el de nosotros mismos.

Hoy los gritos del mexicano hablador, charlatán o bullanguero, se han cambiado por los susurros ante en miedo circundante.

La historia nos demuestra que este gran país crece y se fortalece cuando la adversidad lo acecha. Hoy más que nunca debemos apostar por el positivismo, por el trabajo, la esperanza, y la fe en el Creador.

Hoy más que nunca México nos necesita. Los problemas son muy graves, pero es más fuerte la tradición de un pueblo acostumbrado a la garra y al dolor.

Necesitamos de un México unido, exigente y denunciante. Hoy México requiere del trabajo de todos en conjunto. Hoy necesitamos de gente que crea en la esperanza, y en su capacidad de seguir adelante.

La peor actitud que podemos tomar, es el amedrentamiento pasivo que nos vuelve cada día más vulnerables. Con inteligencia, debemos actuar de manera conjunta y estratégica para lograr revertir un camino, del cual nunca supimos donde tomo un rumbo tan opuesto.

No podemos quedarnos en el discurso fácil de culpar de todo a nuestras autoridades por los descalabros que hoy tenemos que vivir, cuando durante muchos años fuimos cómplices silenciosos de un México que ya presentaba síntomas de lo que hoy nos está sorprendiendo.

El camino que nos espera será largo y complejo, y será mas largo o mas corto, dependiendo de la voluntad de las autoridades y su gente, y del trabajo armónico que podamos articular.

Lo que si es real, es que la cultura del esfuerzo siempre terminará por triunfar. Los muchos debemos ser capaces de remar con fuerza hacia la meta que nos ubique en el rumbo adecuado hacia la reconstrucción del México seguro y grande, que la mayoría nos merecemos.

Hoy más que nunca debemos ser fuertes y aguantar, esperando que la valentía nos devuelva la razón, en un país que unido, siempre logra los objetivos que se propone.

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