LA ACTUAL CRISIS ECONÓMICA: Un fantasma que nos asusta

Cada día es más común escuchar sobre los problemas económicos del planeta. Caídas de las bolsas de valores, incremento en los precios de los artículos, además de una pérdida considerable de nuestra moneda con respecto al dólar.

Muchos mandatarios latinoamericanos consideraban que sus economías estarían al margen de tan delicada situación. México, país líder de Latinoamérica, confiaba en su blindaje, y otros más como Brasil, Venezuela y Argentina, consideraban que difícilmente los problemas afectarían a sus países, situación que dio un cambio radical en el último mes, donde hemos visto como nuestras vulnerables economías, han sido parte de las grandes caídas globales.

En un principio, la crisis nos remonta a las que ya hemos soportado en nuestro país, lo que definitivamente nos llena de temor ante la posibilidad de revivir los “dolores económicos” del pasado. Pérdida de viviendas, encarecimiento de los créditos, incremento desmedido de los artículos de la canasta básica, en fin, fantasmas que pudieran volver a la realidad.

Definitivamente para quienes no somos directamente participantes de la macroeconomía del país la situación en muy clara, y se define en puntos muy básicos para enfrentar esta preocupante crisis:

  1. Nuestra responsabilidad es no entrar en pánico, sumando esfuerzos por alentar a los otros con la premisa de que el camino más rápido para salir de los problemas es trabajar con mayor ímpetu y conjuntamente, dejando a un lado, el pesimismo y la desesperanza.
  2. Debemos cuidar nuestro empleo.
  3. Debemos reducir gastos que no sean prioritarios.
  4. Debemos evitar gastos suntuosos e innecesarios.
  5. Debemos evitar, en lo posible, contraer deudas.

Definitivamente un punto que personalmente considero a nuestro favor, es que las caídas son prácticamente globales (Europa, Asia, América), lo que nos lleva a pensar que los recursos económicos siguen presentes, y que falta encontrar el camino que conjuntamente equilibre las principales economías. Y es que el hecho de que en los últimos años un mayor número de empresas latinoamericanas importantes cotizaran en la Bolsa de Valores estadounidense, nos llenó de orgullo, pero también hoy, nos hace víctimas directas de la caída económica del vecino del norte.

Antes de llorar y preocuparnos, debemos entender que las crisis también son oportunidades para los audaces, dicen algunos empresarios mexicanos; también debemos recordar que nuestro México está acostumbrado al trabajo y al esfuerzo, así que un declive más, no opacará nuestra lucha diaria por conseguir los objetivos que nos trazamos. Pero también es momento de pedir a nuestras autoridades cabeza fría en la toma de decisiones, olvidando el partidismo y las divisiones, legislando hacia las reformas de los diferentes aspectos que México requiere para crecer y buscar el tan anhelado desarrollo.

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