HOY MÉXICO NOS PIDE REVALORAR SU VOCACIÓN

Desde hace algún tiempo hemos estado preocupados por los ingresos de nuestro país. En primer lugar el precio del petróleo se sigue cotizando muy por debajo del precio esperado por nuestras autoridades para la elaboración del presupuesto del año venidero.

En segundo lugar, muchos de nuestros compatriotas vuelven a su tierra luego del cierre de incontables plazas laborales en nuestro vecino del norte. Y es que muchos mexicanos han decidido regresar a su país luego de la actual recesión de este gigante que como país ha iniciado un replanteamiento de sus políticas económicas.

México es un país envidiado a nivel mundial por la cantidad de recursos con los que cuenta. Dos océanos, playas de ensueño, más de 10.000 puntos arqueológicos, paisajes cautivadores y ciudades inigualables.

Hoy nuestro México requiere de un replanteamiento de sus ingresos buscando un futuro más seguro.

El turismo es el tercer ingreso del país, pero definitivamente seguimos muy limitados en este rubro, del que muchos países han vivido, haciéndolo su “Industria Nacional”.

Después de este panorama, es increíble ver como en nuestro México siguen ocurriendo situaciones como la vivida en el municipio de San José de Gracia con respecto a la infraestructura que se ha instalado alrededor de la presa, que hoy por hoy, es la vida de este municipio.

Definitivamente no comprendo como le cuesta tanto a nuestra autoridades llevar a cabo estrategias conjuntas que construyan caminos hacia objetivos conjuntos.

Es increíble que nuestros pocos sitios de esparcimiento se vean limitados por políticas erróneas o decisiones unilaterales que terminan por afectar a las familias, que en este caso, viven de la derrama económica que deja este espacio de diversión de los hidrocálidos.

Definitivamente seguimos ciegos ante un futuro que nos exige ser mejores y por consiguiente más competitivos. Los ingresos por el petróleo y las remesas están hoy más que nunca amenazados como sustento de un país que por muchos años se acostumbró a vivir a expensas de estos dos ingresos.

Ahora es tiempo de reaccionar y trabajar para definir nuestras fortalezas a fin de establecer un camino que fomente nuestra vocación y nos ayude a alcanzar los objetivos que nos conduzcan al México en el que todos hemos querido vivir; un México de oportunidades, un México que nos enseñe el camino hacia la construcción de empresas que aseguren mejores niveles de vida. Un México que en definitiva se acerque al tan anhelado desarrollo.

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