LA FAMILIA CASTRO, ¿hasta cuando?

Definitivamente las cosas para Latinoamérica no pasan por el mejor momento.  Hoy además de la pobreza, violencia y desigualdad, debemos aceptar que la izquierda ha tomado una increíble fuerza en gran parte de nuestro continente.

En la mitad de los años noventa, y en la Cuba de la post Guerra Fría, Fidel Castro nombró a dos jóvenes líderes cubanos como parte de los altos mandos del gobierno comunista. El canciller Felipe Pérez Roque y el secretario del Consejo de Ministros Carlos Lage, fueron nombrados por el presidente cubano como parte del cambio que pretendía dar a conocer al mundo. Muchas voces aplaudieron estas decisiones que presentaban una nueva Cuba, lo que para algunos marcaba el camino hacia una nueva forma de gobernar, y quizás hacia un reestablecimiento de la democracia en la isla.

Con estos nombramientos Fidel daba a conocer que no era necesario que los líderes del país tuvieran obligadamente que ser quienes hubieran estado con él en la Sierra Maestra o en el Granma; incluso esta medida fue sorprendente para el resto del planeta, ya que vivíamos en medio de las caídas de las repúblicas de la URSS y de todos los regimenes comunistas de la Europa Oriental.

Varios años estuvieron trabajando junto con el Presidente Fidel, Pérez y Lage, pretendiendo mostrar una nueva cara de Cuba al mundo. Reformas económicas reconocidas como el “periodo especial”, cambios institucionales, reformas al sistema monetario, entre otros, además de un esquema de decidido apoyo al turismo como motor de desarrollo de la nueva Cuba del siglo XXI.

Hace alrededor de un año, y debido a la edad y problemas de salud de Fidel Castro, este decide retirase dejando el camino libre a su hermano Raúl, quien hoy gobierna en un esquema de “gobierno compartido”, donde Fidel piensa, Raúl pone la cara, y Fidel refrenda, ahora modernizado por el Internet, lo que antes hacía en interminables discursos diarios.

A Pérez y a Lage los puso Fidel para renovar las ideas del país, y en una decisión tajante, Raúl decide destituirlos con la excusa de no estar alineados, afectando los intereses de la isla. Hoy de nuevo Cuba nos presenta que en su régimen totalitario todo cambia, para que al final nada cambie.

Por supuesto Fidel refrendó la decisión de su hermano, determinando en su columna semanal de la página web oficial cubadebate, que la salida de los dos se debió a las ambiciones que corrompieron el actuar de estos “indignos”. En la misma semana los dos aceptaron su culpabilidad, e inclusive renunciaron al Partido Comunista.

Al final de la historia, Cuba encontró en el eje Chávez, Ortega, Morales y Correa, el camino de manipulación de sociedades subdesarrolladas, que ven en estos “pseudos líderes” a los mesías que soñaron para salir de la miseria en que hoy viven.

Que tristeza que Cuba siga aún enclavada en las ideas del pasado negando a su sufrido pueblo la oportunidad de una democracia; aunque lo más preocupante para la región, es que más mandatarios latinoamericanos vean en Cuba la imagen objetivo para sus pueblos.

Al final, la historia le presenta hoy a Cuba una excelente oportunidad de generar una estrategia que acabe definitivamente con el embargo económico de Estados Unidos, después de que el presidente Obama diera muestras de una nueva política hacia la isla, pero con tristeza vemos que Cuba sigue gobernada al antojo de las decisiones de los hermanos Castro, quienes anteponen sus intereses de reconocimiento y poder, antes que a las esperanzas de un pueblo que sigue sumido en una vergonzosa miseria.

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