LA LUZ DE LATINOAMÉRICA

Después de la desafortunada intervención de Carlos Slim hace algunos días, donde en un evento de “buena voluntad” terminó generando un “pavor generalizado” en el pueblo mexicano, además de un enfrentamiento de dimes y dietes con el gobierno del país, desde hace varios días se encuentran reunidos en la ciudad de Cartagena, Colombia los hombres más ricos de Latinoamérica en el evento denominado: Padres e Hijos, donde los más ricos de la región trabajan y opinan sobre la actual crisis mundial y como enfrentarla, sus afectaciones en Latinoamérica, y sobre proyectos de inversión en la región.

A este evento, que tuvo una planeación de total discreción por cuestiones obvias de seguridad, se invitaron a mas de 200 multimillonarios de la región entre los que sobresalen Carlos Slim y Emilio Azcárraga de México, Gustavo Cisneros de Venezuela, los chilenos Andrónico Luksic y Álvaro Saieh, los brasileños Joao Marinho, David Feffer y Antonio Moreira, el centroamericano Estanley Mota, los argentinos Paolo Roca, Federico Braun y Alfredo Román, y del país sede Julio Mario Santo Domingo como anfitrión general, Carlos Ardila Lule, Luís Carlos Sarmiento Angulo y Gabriel Echevarria. Sus fortunas sobrepasan los miles de millones de dólares, manejando desde el petróleo, la minería, los medios de comunicación hasta los alimentos, las bebidas y el cemento, entre otros productos.

Un evento de esta magnitud presenta definitivamente dos lecturas. Por una lado nos lleva a pensar que la crisis económica mundial ha adquirido un tamaño tan preocupante que los ricos de Latinoamérica ya se preocuparon por sus fortunas, considerando que unidos lograrán estructurar un camino que los ayude a mantener y por supuesto incrementar, sus escandalosas fortunas, que hoy mas que nunca duelen, en medio de una región donde alrededor del 50% de su población es pobre, y el 30% está en riesgo de caer en ella.

Una segunda lectura mas idealista, es la que presenta una preocupación de los ricos latinoamericanos por conformar un camino que saque del aberrante subdesarrolla a la región, invirtiendo sus fortunas en estructurar un esquema de inversión constante que minimice los actuales índices de desempleo, además de mejorar los condiciones de desigualdad que hoy nos ponen entre las zonas más pobres del planeta.

Los resultados los veremos muy pronto entendiendo cuál era el propósito de quienes hoy son parte del pequeño “pyramidion latinoamericano”. Ojalá entiendan que sus fortunas en gran medida se deben a un pueblo que cada día sufre más; un pueblo que día a día pierde la esperanza de alcanzar una estabilidad que le ayude a alejarse de la dolorosa pobreza.

Hoy la historia les da la oportunidad, por que con las herramientas ya cuentan, de construir una región que tiene el potencial para dejar atrás el subdesarrollo. Ojalá logren entender que no solo con pañitos de agua tibia se logra cambiar el resultado que hoy tenemos, gracias a los largos años de olvido de un pueblo que hoy ha terminado por acostumbrarse a sufrir.

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