¿HASTA CUANDO EL FIN?

Cada día nuestro planeta nos presenta las vergonzosas diferencias entre ricos y pobres. Mientras en unos países la opulencia y el derroche son el pan diario, en diferentes partes del planeta la pobreza crece, cobrando miles de vidas cada día. Hoy nuestra América Latina hace parte de ese dolor, donde el 50% de su población se encuentra en la pobreza, y un 30% más, en riesgo de caer en ella, ¿qué tal?

Aunque la actual política neoliberal que vive gran parte del planeta desde hace varios años, donde el rico aumenta su riqueza y el pobre su miseria, ha demostrado su ineficiencia en cuanto a un desarrollo equitativo de la humanidad, varios gobiernos en el mundo siguen el camino decidiendo levantar, los que en varios casos únicamente eran fronteras imaginarias entre ricos y pobres. Nuestra frontera norte, la que ha existido desde hace mucho tiempo, hoy se refuerza con la construcción de 1.120 kilómetros de un sólido muro de concreto, superando el insultante costo de los 1.000 millones de dólares, profundizando esa dolorosa “cicatriz geográfica” que divide el ideal y los sueños de miles, del dolor y la pobreza.

Otro caso es el que se vive en Río de Janeiro, donde ante la mirada reprobatoria de gran parte de la sociedad, el gobierno ha decidido levantar en total 11 muros de tres metros de alto con la excusa de evitar la deforestación por el ensanchamiento de la favelas, las cuales son habitadas por miles de brasileños que viven en la pobreza absoluta. Infinidad de críticas ha recibido el gobierno de este país por permitir “enjaular” a esta población, puntualizando que los muros se convertirán en un cerco que oculta la cruda realidad que vive Brasil, segregando a la clase baja.

En San Isidro Argentina, el gobernante de la zona decidió construir un muro de 1.5 kilómetros de largo para aislar a su vecino pobre San Fernando. En repudio ante un hecho tan lamentable, la población de San Fernando y sindicalistas demolieron la obra, causando complejos enfrentamientos. La presidenta del país, Cristina Fernández aseguró que construir un muro como éste era “una involución”.

Un caso más es el que generó el gobierno de Israel quien autorizó en junio del 2002 la construcción de una barrera física para separar a Cisjordania, territorio palestino, con el argumento de evitar el ingreso de terroristas a su suelo. La valla tiene sensores para detectar infiltraciones y en varios kilómetros consta de muros de hormigón.

Hoy nuestro mundo nos exige entendimiento, apoyo y tolerancia. Vivimos en un planeta agobiado por los excesos en el cual las personas generan profundas barreras mentales y dolorosas cicatrices, gracias a políticas de países que únicamente ven por los beneficios de unos pocos.

Ya es tiempo de trabajar por un mundo que busque minimizar las diferencias. Ya es tiempo de que cada quien trabajemos concientemente dejando a un lado el egoísmo y entendiendo que en el dolor ajeno está el camino para construir la convivencia, que haría el gran cambio que necesitamos para prolongar la vida de un planeta que desde hace varios años se encuentra “en coma”, y no únicamente por el desgaste de natura, sino por la indiferencia dolorosa entre ricos y pobres que hoy tiene a millones de personas al borde del fin.

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