LA INFLUENZA: También un momento de reflexión.

Hoy nuestra ciudad se encuentra semiparalizada. Esta mañana ciertas zonas de Aguascalientes se asemejaban a la soledad de un primero de enero.

La fiesta terminó, la feria se alejó, y hoy todos nos sumimos en un miedo generalizado. Un miedo que asusta aún más, por esa desconfianza de acercarnos inclusive a los que denominamos “cuates, parners o cuadernos”.

Desde hace algún tiempo se viene recordando una de las profecías mayas sobre el fin de la era, donde nos pronosticaron que para el 22 de diciembre del 2012 todo terminaría. También algunas de las profecías de Nostradamus coinciden en que el fin de lo que hoy vivimos, esta muy cerca.

La iglesia parece haber aceptado de forma no oficial difundir el último mensaje de la aparición de la Virgen en Fátima, Portugal, en 1917. Este menaje también habla sobre catástrofes a raíz de la manera tan negativa como hemos vivido los hombres de nuestro tiempo.

Lo interesante de estas tres profecías es que coinciden en dos aspectos, uno el relacionado con el fin de nuestro actual modo de vida, y el segundo en que todo surgirá a partir de los cambios drásticos por el giro del eje de nuestro planeta.

Cada quien deberá sacar sus conclusiones, cada uno de nosotros dará o no crédito a estas ideas. Lo que si es cierto, es que nuestro planeta ya no puede soportar su actualidad.

Para Greenpeace, si continuamos con nuestro ritmo de vida, para el 2030 necesitaremos dos planetas como la tierra para mantener nuestra manera de vivir. Hoy talamos en el mundo 25.000 hectáreas de bosques por día, lo que equivale a dos veces la superficie de una ciudad como París. También sabemos que cada año mueren 2 millones de personas a causa de la contaminación; y conocemos que el hielo polar se derrite a un 9% anual, con las consecuencias de inundaciones en ciudades costeras.

Sabemos que aunque nuestro desarrollo es muy avanzado, en el mundo mil millones de personas no tienen acceso al agua potable…

A las catástrofes ambientales debemos sumar los problemas de nuestra juventud; el alcoholismo, la drogadicción y los crecientes problemas de desorden alimenticio como bulimia, anorexia, y ortorexia, que hoy hacen parte de una sociedad que día a día pierde sus valores, olvidando las palabras: compartir, tolerar, entender, apoyar, respetar…

En fin, la verdad  vivimos en una “irracionalidad aceptada”, una irracionalidad de la cual somos partícipes al ocultarnos en la incapacidad de acción por no saber como actuar.

Hoy, cuando la influenza porcina nos detiene las actividades, es momento de hacer una pausa y analizar nuestro proceder. Hoy más que nunca debemos analizar y entender nuestra dura realidad a fin de aportar cada quien en las acciones que requerimos para revertir una situación que para muchos especialistas, ya no tiene solución; y si las cosas son tan drásticas como parece, pues el camino está en cambiar radicalmente nuestro comportamiento analizando nuestras debilidades y errores, buscando irradiar en la individualidad y a nuestro alrededor, la tranquilidad que necesitamos para recibir un futuro que hoy se presenta muy desalentador.

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