LAS ARISTAS PONZOÑOSAS DE LA LEGALIZACIÓN

Hace algunos días el Senado aprobó la ley de narcomenudeo, que entre otras cosas permite el porte de las dosis que los adictos requieren para su consumo personal, sin que esto les cause problemas con las autoridades. Con una mayoría abrumadora de 87 votos a favor y únicamente 10 abstenciones, el pleno envió el dictamen aprobado a la Cámara de Diputados para el análisis de tan compleja decisión.

Entre la lista de aprobaciones se encuentra la posibilidad de portar cinco gramos de marihuana, dos gramos de opio, 50 miligramos de heroína, 500 miligramos de cocaína, 0.015 miligramos de LSD, y 40 gramos de metanfetaminas, entre otras.

También se recalcó que se generarán reportes del ministerio público a quienes se les encuentre en la posesión de este tipo de dosis, y será hasta el tercero cuando se obligue al adicto a un “tratamiento obligatorio”.

Desde mi muy particular punto de vista, considero que este tipo de decisiones generan un retroceso en la lucha contra un mal que hoy agobia a nuestra sociedad.

Por un lado considero que será mucho mas fácil para los distribuidores distraer la atención de las autoridades en los operativos, ya que al considerarse cierta cantidad como permitido, pudiera dejarse el caso únicamente a la ética del interpretador…

Por otro lado el consumo de drogas en México ha crecido de manera alarmante, y abrir esta posibilidad, seguramente facilitará las cosas para quienes limitaban el consumo por temor a ser descubiertos por las autoridades.

Basta con conocer las opiniones de algunas autoridades holandesas que meses después de dar esta “apertura” a los adictos, se quejaban del incremento tan preocupante del consumo en este país.

Las cifras de adictos en México son muy controladas por las autoridades, pero para el Consejo Interuniversitario Contra las Adicciones, en Aguascalientes 7 de cada 10 jóvenes universitarios han probado alguna droga en su vida, sin que esto quiera decir que son adictos…

Hablamos de que el 70% de nuestros universitarios han tenido contacto con este mal, lo que definitivamente nos debe llenar de preocupación, y antes de aprobar este tipo de cuestiones, que considero retroceden en la guerra que seguimos perdiendo, deberíamos trabajar en una campaña seria de prevención y fortalecimiento familiar, ya que es la familia la mayor responsable de la cimentación que requiere un joven para evitar caer en este doloroso problema, y por otro lado, deberíamos trabajar arduamente en tratar a los adictos, sin importar su nivel socioeconómico, buscando reintegrarlos a su sociedad.

En definitiva, las “aristas ponzoñosas” de las drogas y sus repercusiones no han sido un tema fácil de solucionar para nadie, pero considero que optar por las medidas de “unirse al enemigo” como con la legalización del alcohol, no son el camino en un tema que mata mucho más rápido que cualquier otra adicción.

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