OPCIÓN ESPERANZA…

La verdad es que nuestra humanidad no pasa por su mejor momento. Por un lado seguimos sumidos en guerras sin sentido en diferentes puntos del planeta, las cuales amenazan la estabilidad mundial. Los valores fundamentales para la convivencia entre los seres humanos, cada día tienen menos importancia en la carrera por conseguir los objetivos de un efímero “triunfo”.

Si hablamos de nuestra naturaleza, hoy vemos que gracias a nuestro “supuesto desarrollo”, contamos con un planeta asfixiado, al cual diariamente le enviamos a la atmósfera miles de toneladas de gases y humos tóxicos ocasionando el calentamiento global que hoy afecta a todo el planeta; talamos 10 millones de hectáreas de bosques cada año, muchas de las cuales se vuelven desierto. En los últimos 40 años, el hielo polar ha perdido un 40% de su grosor. Tenemos un número preocupante de especies en vía de extinción, entre muchos otros problemas.

Por otro lado, nuestra juventud sufre complejos riesgos, que cada día hacen más incierto nuestro futuro como especie

Según datos del Consejo Interuniversitario Contra las Adiciones, en Aguascalientes 7 de cada 10 jóvenes universitarios han probado alguna vez drogas ilícitas en sus vidas (marihuana, cocaína, químicas); tenemos que 8 de cada de 10 jóvenes son consumidores habituales de alcohol, de los cuáles el 48% son del sexo femenino.

También sabemos que 5 de cada 10 jóvenes en nuestro Estado han sufrido problemas de desorden alimentito, tales como bulimia, anorexia y ortorexia.

También es común que nuestros jóvenes se refugien en “subculturas” que los acogen según su personalidad, asilándolos de la natural socialización, entre estos grupos sobresalen los cholos, los fresas, los emos, los góticos, los satánicos, entre muchos otros.

La verdad es que como padres de familia, educadores, y como partícipes de una sociedad tenemos una tarea enorme en la construcción de nuestra juventud.

Yo considero que la familia es el ente clave para la construcción de la sociedad que deseamos habite nuestro golpeado planeta:

  • Debemos ser capaces de inducir en nuestros hijos la capacidad de resolver problemas por medio de una adecuada toma de decisiones.
  • Debemos inculcarles los elementos y la seguridad para que puedan asumir riesgos con la habilidad de medir y controlar las consecuencias de sus decisiones.

El cambio que necesita nuestro planeta se encuentra en las manos de los que hoy somos padres y educadores. La responsabilidad de construir un mejor futuro se encuentra en la capacidad que tenemos de transmitir estas sencillas enseñanzas que seguramente ayudarán a nuestros jóvenes en su vida diaria, dándoles las herramientas para encontrar el camino, alejándose de la gran cantidad de problemas que hoy nos tienen con un futuro desalentador.

La decisión de trabajar por un futuro no es fácil. Hoy debemos redoblar los esfuerzos para cambiar una historia que nos ha llevado al lugar, que para muchos fatalistas, no tiene retorno.

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