¿CONTRA QUIÉN ES NUESTRA GUERRA?

Los resultados de la crisis no son únicamente las fuertes caídas económicas de las potencias, y las consecuencias en los países en vías de desarrollo. No es sólo la pérdida del empleo, donde Estados Unidos ya cuenta con una tasa de desocupación de cerca del 8%, y México de un 6%…

Los dolores de la crisis hoy se traducen en HAMBRE.

Según la organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de la ONU, en nuestro “desarrollado” planeta hoy existen 1.020 millones de personas que diariamente pasan hambre, lo que nos lleva a que por primera vez en la historia de la humanidad uno de cada seis habitantes de la tierra está desnutrido, cifra que supera en alrededor de 100 millones la del año pasado.

Según Josette Sheeran directora del Programa Mundial de Alimentos, la magnitud del problema constituye una amenaza para la seguridad y la paz del mundo: “un mundo hambriento es un mundo peligroso”.

La verdad parece increíble que en pleno siglo XXI haya todavía quienes mueran de hambre o sufran de una mala nutrición, cuando vivimos la era de los desarrollos científicos, biotecnológicos, económicos y sociales. Pareciera increíble que la sexta parte de nuestro planeta muera de hambre ante la mirada condescendiente de las potencias que hoy invierten 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza, pero 13 veces más en armas y en la guerra.

Luchar unidos por erradicar el hambre es un desafío universal. En Asia y el Pacífico viven el mayor número de hambrientos, 642 millones. En África, 265 millones. En el Cercano Oriente y África del Norte se presentó el mayor incremento porcentual de personas con hambruna con el 13,5%. En América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas desnutridas, lo que representa una notoria alza con relación al año pasado, del 12,8%. Lo paradójico es que América Latina hoy invierte 50.000 millones de dólares en armas y soldados (siendo Venezuela el país que más invierte), cuando con mil dólares cada hambriento podría alimentarse sin problemas en un año. ¿Contra quien es nuestra guerra?

Tal pareciera que a nuestros “modernos gobiernos” les preocupa más su “desgastada soberanía” y su “absurdo orgullo” que los miles de compatriotas que no tienen oportunidad y que diariamente sucumben por falta de alimentos.

Definitivamente seguimos perdiendo la guerra contra el subdesarrollo. Hoy mas que nunca nuestros gobiernos deben entender el problema tan complejo en el que vive nuestra población, estructurando un camino que nos ayude a erradicar una pobreza que cada día nos duele más.

Si bien las escalofriantes desigualdades entre ricos y pobres parecen ser parte obligada de nuestro día a día, ya es momento de apostar por los que mueren sin oportunidad. Decía un buen alumno: “La pobreza no es la que nos muestran en la televisión, es la que ves de cerca y te roza…”

Cada uno somos responsables de lo que hoy vivimos, así que en nosotros está la oportunidad de revertir el mundo que en dos siglos pusimos de cabeza. No es responsabilidad de gobiernos únicamente; el compromiso y el trabajo son de todos, así que ya es hora de “romper nuestra burbuja” y dar algo por quien a gritos, nos suplica cada día.

Leave a Reply