LA NUEVA ESTRATEGIA MILITAR EN COLOMBIA: La potencia acepta su culpabilidad

Si bien la situación económica es el centro de atención de las economías en este año, hoy nuestra América Latina atraviesa por una preocupante “efervescencia” que amenaza con la “frágil tranquilidad” que ha vivido este sector del planeta.

La verdad es que nuestro territorio vive una pobreza creciente, que para algunos especialistas se acerca al 70% de la población.

Golpes de estado, una izquierda creciente, narcotráfico, conflictos políticos, guerrillas, en fin, son algunas de las situaciones que se viven día a día.

Uno de los países que mayores problemas ha vivido en las últimas décadas es Colombia; una tierra agobiada por la guerrilla, el narcotráfico, los grupos paramilitares, y por supuesto, una pobreza que ha venido creciendo en los últimos años.

Hoy se habla en Colombia de la apertura de varias bases militares conjuntas entre los gobiernos de este país y Estados Unidos, situación que generó las más duras críticas de dos de los vecinos a Colombia: Venezuela y Ecuador.

El Presidente Chávez un presunto defensor y benefactor de la guerrilla colombiana, ha comentado su preocupación por posibles intervenciones en su país por parte del ejército conjunto de Estados Unidos y Colombia.  De igual manera el presidente Correa de Ecuador, quien hoy aparece en las noticias mundiales como favorecido por los recursos económicos de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en la campaña para ser elegido presidente de Ecuador, mostró su angustia por futuras incursiones en su país, como se diera hace algunos meses en la captura de Raúl Reyes un importante jefe del las FARC. El presidente Correa se expresó fuertemente hacia Colombia como un país que estaba entregando su soberanía al gigante de Norteamérica.

Lo cierto de este asunto, es que Colombia viene trabajando con el Gobierno norteamericano desde hace varios años con el denominado Plan Colombia, donde con recursos de ambos países se combate el narcotráfico, flagelo que además de generar los problemas conocidos, ahora es el principal patrocinador del “nuevo terrorismo”.

Colombia ha expresado que definitivamente la soberanía del país no se verá afectada, y esta decisión es simplemente la ampliación del acuerdo de cooperación y asistencia técnica en defensa y seguridad que ha venido operando, y se justifica en la necesidad imperante de una lucha frontal y global contra el narcotráfico y el terrorismo.

Para el gobierno colombiano este convenio estará regido por el principio de la corresponsabilidad internacional, admitido en forma tajante por la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien en su visita a México hizo conjunta la culpabilidad en el tema del narcotráfico: “Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales impulsa el narcotráfico. Siento fuertemente que tenemos corresponsabilidad”.

La verdad hoy más que nunca el tema de las drogas debe acatarse como una premisa de la agenda mundial. Ya basta de señalar culpables en un flagelo que se sustenta en una creciente producción debido a la inminente demanda.

Al final del día, Venezuela y Ecuador quedan mal parados ante la comunidad internacional al buscar excusas para enfrentar de manera seria un tema del que cada día se ven más como cómplices, que como víctimas.

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