DE SUEÑOS Y ALGO MAS…

La verdad es que en los últimos tiempos no nos han salido bien las cosas en nuestro trabajo como seres humanos. Cada día se nos han estado acumulando una gran cantidad de anti valores que terminan por convertirse en elementos de destrucción de los entornos que cada persona tenemos (el inmediato que se refiere a la familia, y el exterior que es la naturaleza y el resto de la humanidad). También nuestra distribución de recursos deja mucho que desear,  ya que hemos terminado por segregar a muchos como muy poco o casi nada, para dejar el todo en manos de unos cuantos.

Dentro de nuestra labor como educadores (cada quien somos partícipes de la formación de nuestros entornos) tenemos la obligación de promover los valores como medio de aportación a un mundo que cada día se vislumbra menos alentador.

Hoy quiero utilizar estas líneas para expresar ideas de ciertos valores que requerimos en nuestro diario acontecer, buscando que su aplicación nos aporte en la construcción como seres sociales y en la trascendencia dentro de planeta que habitamos.

Queremos tener, pero siempre será más importante: Ser. Ser un hombre que entienda su existencia como la posibilidad de entrega, buscando el bien general antes que el personal; dando todo de sí, pero un sí de bienestar puesto al servicio de sus entornos.

La responsabilidad será siempre el compromiso con lo que se diga y hace. Nuestro mundo ideal será aquel construido por seres humanos que pongan su empeño en trabajar de buena fe y con intensiones altruistas. Quizás nos equivoquemos, pero ojalá que nuestras intensiones nunca se dirijan a la búsqueda de logros individuales que aplasten y dañen a los demás, acumulando privilegios y poder, simplemente para dominar.

Tolerancia. ¡Que difícil es entenderla, y como nos hace falta¡ La tolerancia es el valor de aceptar al otro con sus ideas y creencias, dándole la oportunidad de destacarse y aportar en la construcción de la realidad. Quizás algún día logremos entender que las comunidades más maduras son aquellas heterogéneas, que saben oír al que tiene otra opinión, si lo dice con fundamento; las que comparten el poder y logran construirse de su diversidad.

La solidaridad es mirar al que nos rodea, entenderlo, meterse por un instante en su realidad y su dolor, o su alegría también. Ser solidario es entender que somos responsables de nuestros entornos y desde allí tenemos la obligación de contribuir en el crecimiento compartido y equilibrado de la sociedad. “Solidaridad es la incapacidad de estar bien, si quienes están a mi lado no lo están. Solidaridad es convencernos de que somos ángeles de una sola ala y tenemos que abrazarnos para poder volar”.

Hoy más que nunca nuestro México necesita de seres humanos diferentes. Hoy más que nunca nuestra realidad nos obliga a trabajar no sólo para nosotros, sino para nuestro alrededor; nuestra responsabilidad nos exige buscar el camino donde el éxito no se mida por las cosas materiales, sino por lo que cada uno aportemos a los demás.

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