AL PASITO, DESPACITO

Debido a una de mis grandes pasiones, el fútbol, he tenido que acompañar mis pasos con muletas durante dos semanas. Si bien mi ligamento aún sobrevive después de lo aparatoso de mi lesión, el dolor constante de mi rodilla y lo incómodo que resulta el no poder caminar sin los apoyos, han hecho que mi vida sea un poco más complicada en estos últimos quince días, aunque mi esperanza es que en dos semanas y respetando mi rehabilitación, podré integrarme a mis actividades normales, eso sí, olvidando por completo mis emocionantes partidos entorno al “astro fugitivo de gajos”.

Parecerá extraño que escriba sobre asuntos tan personales, pero no quise desaprovechar esta oportunidad para externar mi asombro, molestia, enojo, incomodidad, extrañeza y desconcierto por la manera como gran parte de la Tierra de la Gente Buena trata a las personas con capacidades diferentes, dentro de los que por mi actual estado, hoy me incluyo.

Sufrí empujones en las cajas de una importante tienda de cadena, me han golpeado las muletas cuando me siento en una silla a descansar, veo como personas “cerradas de la mente” ocupan los lugares de estacionamiento para personas con discapacidades, sin tener ninguna situación especial, he tenido que esperar largo tiempo para pasar las calles internas de un centro comercial, porque los tiempos actuales no nos permiten dar un tiempo al otro, y menos al lento de las muletas que nos va a quitar 15 segundos vitales…

Hoy me he dado cuenta de que nuestros edificios no han sido diseñados para ser incluyentes con los que se tienen que mover en sillas de ruedas o con muletas, y peor aún, sus habitantes ni se inmutan ante los problemas que estas personas tienen para sortear las escaleras o los pasillos incómodos.

Hoy definitivamente quiero hacer un llamado a la gente de nuestra ciudad. No puede ser que en nuestra individualidad olvidemos la ayuda, la generosidad y la entrega a quienes nos rodean. No olvidemos que los seres humanos estamos hechos para socializar, y esto lo hacemos mejor cuando es en bien del que necesita un apoyo.

Aguascalientes y al país entero pasamos por un crisis bastante compleja en lo económico, en seguridad, no acrecentemos nuestros problemas olvidando los valores fundamentales del ser humano; debemos inculcar a nuestros hijos la compasión, la bondad y la ayuda desinteresada. Hoy más que nunca nuestra sociedad debe trabajar en estructurar sus valores a fin de fortalecernos como comunidad, ya que solo así venceremos cualquier obstáculo.

Hoy mi tranquilidad es que en 15 días volveré a mis actividades sin los apoyos, pero mi preocupación es con ese porcentaje de personas que tienen problemas permanentes para caminar quienes tendrán que soportar por siempre a una sociedad excluyente, personas que en su individualidad se olvidan del otro y sus necesidades.

Por lo pronto yo me comprometo a estar más atento con las personas con capacidades diferentes. Desde hoy buscaré ser más sensible a quienes tienen que soportar su avance con la ayuda de aparatos. Seré menos individual y más comprensivo, esperaré conscientemente a quien lentamente pase la calle… a partir de hoy buscaré ser un tanto diferente, y ¿usted lo hará?

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