ORACIÓN Y REFLEXIÓN. Desde nuestra Trinchera México nos lo exige.

Hoy en México vivimos una situación de violencia que nos debe llevar a una reflexión profunda. Para todo el planeta se ha dado a conocer que Ciudad Juárez en Chihuahua es la ciudad más peligrosa del mundo, convirtiéndose en la segunda ciudad latinoamericana en obtener este “desastroso” lugar, luego de que en los años 80´s Medellín – Colombia tuviera este vergonzoso estatus.

Cada día nos llenamos la cabeza de notas periodísticas que nos hablan de muertes en toda la república; asesinatos, levantones, atentados y hasta fusilados… ¿hasta dónde vamos a llegar?

Lo más triste de esta situación, es que como ciudadanos de bien hemos comenzado a aceptar nuestra realidad. Cada día vamos perdiendo más y más nuestro asombro y dolor ante la cantidad de homicidios y atrocidades que vive nuestro país. Preferimos “cambiar de canal” para evitar las notas que nos muestran la realidad y el dolor que viven las familias a quienes esta dolorosa “guerra” los ha “envestido” de frente.

Hoy más que nunca debemos entender que este no es únicamente un asunto de bandas y grupos al margen de la ley. Cada día estamos más vulnerables a una situación que verdaderamente se les salió de las manos a nuestras autoridades nacionales.

El camino de solución a este conflicto se ve cada vez más lejos, por lo que ya es tiempo de que los ciudadanos de bien trabajemos desde nuestras familias en la construcción y fortalecimiento de los valores que busquen en la generación futura un cambio radical a las costumbres que hoy tenemos que soportar.

Este año más que cualquier otro, tenemos un compromiso con México en esta Semana Santa. Este espacio en nuestras agendas se convierte en la excelente oportunidad de pedir al Creador por un cambio de actitud que nos ayude a encontrar la salida a lo que hoy vivimos.

Comúnmente creemos que Semana Santa es solo un periodo vacacional sin entender la gran oportunidad que Dios nos da para que muriendo a nuestros problemas, renazcamos hacia un nuevo rumbo.

Si importar nuestras creencias, hoy México se merece que este periodo sea diferente. Necesitamos más reflexión y menos “pachanga”. Si bien algunos hemos sido bendecidos por no tener que haber vivido la violencia de cerca, eso no nos aleja de poder sufrirla, así que esta Semana Santa debemos unirnos desde nuestras familias en una profunda reflexión que nos ilumine el camino que debemos recorrer para lograr una realidad diferente en un país que lo tiene todo y que definitivamente no merece soportar las atrocidades que unos cuantos realizan, pero que al final de cuentas, nos afectan a todos por igual.

Este “mágico periodo” donde nuestro Creador se entrega por nosotros, es la perfecta escusa para cerrar los ojos y pedir por un México diferente. Un México dispuesto a trabajar y a sudar para lograr los objetivos incluyentes que mejoren las condiciones de quienes menos tienen. Un México dispuesto a dejar de lado el facilismo del narcotráfico. Un México dispuesto a que este nuevo siglo de historia por fin nos ubique en el primer mundo en el que hemos soñado vivir.

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