EL AGUA: Un tema pendiente

Entre los muchos problemas que hoy atraviesa nuestro planeta tierra, el tema del agua nos debe llenar de preocupación ya que nuestra trascendencia depende del cuidado de este recurso que hemos ido destruyendo con el paso de los años. A unos días de celebrado el día mundial del vital líquido, los datos presentados son alarmantes. Hoy sabemos que cada día 2 millones de toneladas de residuos de alcantarillado y desechos industriales y agrícolas se arrojan a las aguas de ríos y océanos del mundo, 1,8 millones de niños con menos de cinco años -uno cada 20 segundos- mueren cada año por enfermedades causadas por el agua, según un informe del Programa de la ONU en Medio Ambiente (Unep).

Casi la mitad de los habitantes del planeta no tienen acceso al agua potable, de estos 280 millones son niños menores de 5 años, y cada año 1,5 millones de niños mueren de diarrea a causa del agua.

Algunos datos adicionales, y por demás, impresionantes, fueron presentados en el informe de la Unep, donde se señala  que en las últimas tres décadas del siglo XX el número de especies que viven en aguas de ríos, lagos y subterráneas ha descendido un 50 por ciento, dos tercios más que en los medios terrestre y marino. La industria en el mundo es responsable de enviar cada año de entre 300 y 400 millones de toneladas de metales, disolventes, sustancias tóxicas y otros desechos en el agua.

Lo triste de esta situación es que ya contamos con la tecnología necesaria para el tratamiento y reutilización del agua, la cual no usamos debido a los costos y a la pésima cultura que globalmente tenemos con respecto a este líquido.

Para muchos investigadores, nuestra ciudad, Aguascalientes, se encuentra en la lista de negra de ciudades donde el tema de agua quizás no tenga una solución inmediata. Hoy ya contamos con pozos de 500 metros de profundidad, situación que se torna alarmante cuando escuchamos a los abuelos narrar sus historias sobre los muchos nacimientos de agua caliente que tenía nuestra ciudad, y que hoy son prácticamente historias que narran la belleza de los brotes que dieron el nombre a nuestro Estado.

La realidad para nuestro Aguascalientes es que no hemos realizado un trabajo intensivo que nos ayude a mejorar nuestra situación. Por un lado nuestra ciudad sigue creciendo de manera horizontal (esquema prohibido para las ciudades con este tipo de problemas), recordando que de cada litro extraído se pierde el 60 por ciento en transporte, y por el otro, seguimos teniendo uno de los consumos per cápita de agua, más altos del país, situación contradictoria a nuestra realidad.

Otro de los problemas que enfrentamos es la cantidad de enfermedades (habrá que comprobarlo con estudios serios que nos indiquen nuestra realidad) que al parecer sufren nuestros campesinos al ingerir el agua que ya sale con minerales (inclusive plomo), lo que nos vislumbra un preocupante panorama de salud pública.

La realidad es que no hemos iniciado un trabajo conjunto y comprometido por cuidar este recurso que poco a poco hemos ido agotando (es nuestro caso), y contaminando. Desde ya debemos trabajar convencidos por educarnos y educar a nuestros hijos buscando corregir esta cultura de consumo y desperdicio indiscriminado, cambiando hacia una nueva manera de entender que sin agua el futuro, definitivamente no es futuro. Ya dejemos de creer que nuestra esperanza (como humanidad puede que sí) sería la desalinización del agua de mar, ya que me pregunto: ¿A quién le va a interesar traérnosla hasta acá?

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