RECORDANDO MI PROFESIÓN…

Siempre creí que ser diseñador era lo que la vida había preparado para mí. Terminando mi maestría en diseño arquitectónico nunca hubiese pensado que mi desarrollo estaría en la formación de excelente y necesario capital humano, como única fórmula para cambiar la historia de México.

Sigo pensando como premisa de vida, que la única diferencia entre la pobreza y la riqueza de los pueblos no es más que la educación de sus ciudadanos.

Pero bueno, recordando mis andanzas en la arquitectura, y luego de oír, oír y re-oír a los candidatos que pretenden gobernar a nuestro estado y a nuestra ciudad capital, no he encontrado en ellos un análisis serio del tema numero uno a largo plazo, y que pudiera obligar al abandono de nuestro territorio: El Agua.

Hoy sabemos que contamos con un manto acuífero que año con año disminuye, ya que la realidad es que la cantidad de lluvia anual no está logrando recuperar lo que le estamos extrayendo. También sabemos que de cada litro de agua que extraemos del subsuelo (con pozos en algunos casos a 500 metros de profundidad), casi el 60% se está perdiendo en el transporte.

En alguna ocasión escuchaba a un grupo de panelistas que desde Miami comentaron que nuestra Ciudad, Aguascalientes, se encontraba en la lista negra de ciudades en el mundo, que el tema del agua quizás no tendría solución… Oh, que sorpresa. Situación que se torna aún más preocupante, si conocemos que nuestro consumo per cápita es de los más altos de México. Oh, Dios… y ni sabíamos.

La verdad es que hace mucho tiempo hemos conocido de la gravedad de este tema y sus preocupantes consecuencias, pero nunca ha sido transmitido a los hidrocálidos con la seriedad que merece.

Si bien nuestro Aguascalientes cuenta con una organización urbana envidiable (3 anillos), es inconcebible que en una ciudad con el problema de escases de agua se siga aceptando que su crecimiento sea horizontal, ya que mientas menos compacta sea la trama urbana, mas desperdicio de agua tendremos al transportarla a los diferentes lugares. Es bien sabido por los especialistas en el tema, que las ciudades donde escasea el vital líquido deben crecer de manera vertical, buscando romper inclusive con el tradicional esquema de vivienda de una o dos plantas, para pasar a edificios que densifiquen mayormente cada centímetro cuadrado.

Definitivamente una medida en el cambio del crecimiento rompería inclusive aspectos culturales y tradicionales de nuestra ciudadanía, pero es una realidad que de no tomar medidas urgentes y extremas, nuestro futuro como región estará en franca duda.

Para ahorrar agua existen muchas estrategias; sanitarios, duchas y lavamanos ahorradores, esquemas de riego modernos, azoteas captadoras, separación de aguas residuales, etc., etc., pero lo preocupante es que al analizar las propuestas de los candidatos de la actual contienda electoral, no encuentro ninguno que trate con seriedad y profundidad un tema que quizás no tenga solución, ni un sexenio, y menos, en un trienio; así que siendo un tanto pesimistas, en los próximos 6 años no iniciaremos con el cambio que se requiere en el tema.

Algunos ilustres positivos comentan que el agua dulce no será un elemento que impida la vida en alguna región, ya que el agua de mar, luego de desalinizarla (a un costo elevadísimo), sería la solución para seguir adelante con el desarrollo de una región.

Esta pudiera ser una solución a largo plazo, aunque yo me preguntaría: ¿A quién diablos le va a interesar traerla al centro de México?

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