UNA LECCIÓN DE VIDA: Warren Buffett

Tal parece que el actual mundo en el que vivimos únicamente valora el consumismo como el principal objetivo de reconocimiento social. Los medios de comunicación, que aunque muy necesarios, se convierten en estrategas de venta donde se difunde la premisa del mejor estereotipo del ser humano: “Rico, delgado y guapo… de lo contrario eres un loser…”

Nuestros jóvenes y por supuesto, nosotros mismos, somos diariamente bombardeados por todos los medios con miles de anuncios que difícilmente digerimos convirtiendo nuestras vidas en una carrera hacia el objetivo único de vivir: Ser este supuesto ganador.

Warren Buffett es un norteamericano que desde hace muchos años se encuentra en la lista Forbes como uno de los hombres más ricos del planeta. Con una fortuna cercana a los 50 mil millones de dólares, Buffett ha sido un hombre trabajador que desde los 11 años de edad decidió comprar su primera acción, comentando en muchas entrevistas que se lamenta de haber iniciado tan tarde sus negocios… que tal.

Si bien el “Oráculo de Omaha” como es conocido en el medio financiero, es uno de los hombres más poderosos del planeta, aún vive en su primera casa adquirida en 1958 por 31 mil dólares. Según su biografía, su sueldo anual no rebasa los 100 mil dólares, y a pesar de contar con la empresa más grande del planeta de aviones privados, él prefiere viajar en la clase turista de las aerolíneas comerciales. Warren maneja su propio auto, y por convicción ha decidido vivir su realidad como la de millones de personas que hoy son parte de la clase media norteamericana.

Lo interesante de este importante filántropo son sus enseñanzas al mundo sobre la manera de asumir la vida. Para Warren, 5 premisas deben hacer parte de la vida de cada ser humano; premisas que darán la tranquilidad para lograr lo inesperado:

-         El dinero no crea al hombre, sino que fue el hombre el que creo el dinero.

-         La vida es tan simple como usted la haga.

-         No haga lo que los otros digan. Escúchelos, pero haga lo que lo hace sentir mejor.

-         No se vaya por las marcas. Póngase aquellas cosas en las que se sienta cómodo.

-         No gaste su dinero en cosas innecesarias. Gaste en aquellos que de verdad lo necesitan.

-         DESPUÉS DE TODO, ES SU VIDA. ¿PARA QUÉ DARLE LA OPORTUNIDAD A OTROS DE MANEJÁRSELA?

Interesantes enseñanzas de un hombre que a pesar de manejar una de las fortunas más grandes del planeta, ha logrado entender el verdadero concepto de la vida encontrando la felicidad. Quizás por esto haya decidió donar el 80% de su fortuna en causas sociales…

Ojalá, “nosotros los mortales”, logremos entender que la vida es mucho más que un bonito carro y ropa de marca. Ojalá logremos entender que en la mirada noble y desinteresada de un niño se encuentra la llave de la felicidad que tanto buscamos conseguir en las vitrinas de un centro comercial. Ojalá que hoy las enseñanzas de este “viejo bonachón” nos sirvan para educar a nuestros hijos con los valores que nos ayuden a que en un futuro corto terminemos con los clasismos y divisiones dolorosas que hoy nos alejan y confrontan. La vida es el don más preciado que tenemos y tristemente los “objetivos dorados” terminan por nublar la verdadera búsqueda del ser humano: La felicidad por medio de la realización personal.

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