EL PRIMER PASO: Lucha Antisecuestro

La semana anterior fue aprobado en San Lázaro la Ley Antisecuestro con la que se pretende endurecer las sanciones contra quienes incurran en este delito. Con 353 votos a favor, 4 en contra y ocho abstenciones, los Diputados aprobaron esta Ley que además contempla la cadena perpetua y el apoyo económico a las víctimas por reparación de daños.

México definitivamente no transita por su mejor momento en cuanto a seguridad se refiere. Además de las matanzas crecientes e indiscriminadas, nuestras Autoridades aceptan no conocer el número real de secuestros que se llevan a cabo cada año. Algunos optimistas hablan de cerca de 8 mil plagios por año, otros, hablan de casi 15 mil. La realidad es que las familias donde se sufre este doloroso percance, se quedan con una huella de horror imborrable que los marca por toda la vida.

Esta nueva Ley, en la que participaron Isabel Miranda de Wallace, presidenta de la Asociación Alto al Secuestro, y Alejandro Martí, presidente de México SOS, definitivamente será el primer paso en el camino de muchos que habrá que tomar para evitar que este “cáncer” siga creciendo y afectando a más familias en el país.

Dentro del beneplácito que ahora vivimos por este acertada Ley, me queda la duda sobre los motivos que embargaron a los petistas Gerardo Fernández Noroña y Jaime Cárdenas, al perredista Balfre Varga y al priísta Miguel García Granados quienes optaron por votar en contra de la mencionada Ley. Pareciera increíble que ante la realidad que hoy vive el país, que ha sido catalogado por instituciones internacionales, como el lugar del planeta donde mayor número de secuestros se llevan a cabo y con el mayor grado de violencia, existan legisladores que duden de la necesidad de dar un giro radical a las penas que hoy reciben quienes cometen la atrocidad de retener a una persona bajo su voluntad.

Este tema, complejo en su manejo, ha tomado una importancia trascendente en la seguridad de nuestro país; quizás un segundo paso sea el de evaluar medidas más drásticas como las tomadas en Colombia (que fue hasta hace algunos años el país con mayor número de secuestros en el mundo), donde se decidió crear una ley antisecuestros que congelaba las cuentas de los familiares del plagiado, obligando a las familias a denunciar el hecho a las Autoridades quienes serían las únicas autorizadas en dar seguimiento a la situación. Al final de cuentas, las familias no podían entregar un solo peso a los plagiarios, lo que alejó a las bandas de secuestradores de un fructífero negocio.

Por supuesto estas medidas complejas y dolorosas, en un inicio generaron enojo e impotencia en algunas familias quienes teniendo los recursos para pagar por su familiar, se les prohibía (con sanciones que incluían la cárcel para el miembro de la familia que incumpliera con la Ley) la negociación.

Esta controvertida ley del hermano país sudamericano logró disminuir sustancialmente el secuestro, llegando a índices comunes de cualquier país del mundo. Medellín por ejemplo, considerada la ciudad más peligrosa del mundo en los años 90`s, hoy cumple cerca de 5 años sin un solo secuestro, según las autoridades de planeación de esta ciudad.

En definitiva, este espinoso tema que hoy da su primer paso con esta nueva Ley, tendrá mucha más tela que cortar; pero lo que si debemos entender, es que todos tenemos la obligación de participar, por lo menos con la denuncia, en una situación de la que ninguno estamos exentos (sin importar el nivel socioeconómico que tengamos), y que en nuestro país crece como espuma.

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