Brasil ya lo entendió. La Educación es el único camino.

En una entrevista que realizara Andrés Oppenheimer al especialista en educación Fernando Reimers de la Universidad de Harvard, este señalaba que Brasil es el país de Latinoamérica que mejor está haciendo las cosas en educación.

La realidad es que aunque Brasil no ha sido bien evaluado últimamente en los exámenes PISA que aplica la OCDE (puesto 53 de 57), es bien sabido del gran auge que este país sudamericano ha generado durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.

Aunque Brasil invierte prácticamente el doble que la gran mayoría de los países latinoamericanos en ciencia y tecnología, y sus universidades gradúan a 30.000 estudiantes con maestría y 10.000 con doctorados, los resultados globales académicos aún dejan mucho que desear, pues prácticamente el 10% de los brasileños son analfabetas, y menos del 50% de los estudiantes de 19 años terminan la secundaria, y únicamente el 12% asisten a la universidad… por lo que el análisis de Reimers resulta bastante extraño.

Según este investigador, Brasil ha creado un interesante proyecto educativo que potencia la innovación, denominado: Todos Pela Educacao, o Todos por la Educación, el cual se ha convertido en una interesante innovación en materia educativa en Latinoamérica.

Esta alianza impulsada por el sector productivo y cobijada por el gobierno, ha entendido que el tema educativo es tan importante, que el gobierno no debe ser el único responsable de el.

“Los gobiernos tienden a construir edificios de escuelas, caminos y puentes, que son inversiones que salen en la foto y pueden ser finalizadas en dos o tres años, más que en entrenamiento docente o en formación de directores de escuelas, que son inversiones que suelen rendir frutos tras una década”.

En Brasil los empresarios entendieron que el camino a la pobreza es la ignorancia, por esto unieron sus fuerzas creando este proyecto de Todos por la Educación, donde con 5 metas concretas y medibles periódicamente, pretenden un cambio educativo nacional en el 2022. Lo interesante de esta idea, es que una vez definidas las metas, que incluyen que todos los brasileños estén en la escuela por lo menos hasta los 17 años, conjuntaron a los medios de comunicación, a destacados periodistas, académicos y artistas, para que un trabajo conjunto convencieran a la opinión pública y al gobierno que el único camino para el desarrollo de Brasil, era el de apostar por una educación incluyente de calidad.

Hoy México vive condiciones completamente diferentes a muchos países de la región que ya entendieron que el camino a la pobreza es la autopista de la ignorancia… hoy seguimos debatiendo si subimos o no los impuestos a las escuelas, o si gravamos o no, los libros y útiles con IVA. Por otro lado nuestros mayores empresarios prefieren su enriquecimiento a costa de monopolios asfixiantes, que invertir en el capital humano que mejore las condiciones de la mayoría de los habitantes.

México invierte cerca del 7% del PIB en educación, cifra similar en porcentaje a la invertida por países con excelentes resultados académicos; la diferencia entonces radica, en que mientras algunos países como Finlandia invierten la mitad de sus recursos en gasto corriente y el otro tanto en innovación y programas, nosotros invertimos el 98% en salarios, situación que definitivamente nos deja sin mucho margen de maniobra.

Algunos países de Latinoamérica hoy nos ponen el ejemplo de que trabajando conjuntamente y con planeación, los objetivos se consiguen de mejor manera. De nosotros dependerá seguir por el camino de ignorar nuestra cruda realidad, o apostar por la humildad que implica analizar algunos ejemplos, que nos ayuden a encontrar el camino que hoy México tiene perdido.

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