¿INTERVENIR EL CENTRO HISTÓRICO?

Algunas veces escuchamos hablar de intervenciones en Centros Históricos en las Ciudades más de importantes del mundo. París, Londres, Madrid, son estudiadas por Urbanistas y Arquitectos que buscan recuperar los valores de un urbanismo y una arquitectura que fue, y que debe ser enriquecida con elementos actuales y modernos que solucionen las necesidades de un espacio en crecimiento.

Casos como el de Santa Fe de Bogotá en Colombia nos dejan sorprendidos, ya que con muy pocos recursos económicos, pero si una gran comprensión de que los Centros son para, y del Peatón, se logran recuperar zonas céntricas que por muchos años fueron guaridas de bandidos y mal vivientes, convirtiendo el centro de la ciudad en un espacio de recorrido peatonal donde se prioriza el espacio público por encima del contaminante automóvil. Gracias al clima de esta Ciudad, las ciclo rutas se convirtieron en una gran alternativa de transporte, y hoy es común ver a un gran número de personas movilizarse a su trabajo en este vehículo de dos ruedas.

A causa de esta intervención, se logró recuperar el céntrico río que por muchos años estuvo canalizado, logrando que este se convirtiera en un espacio de convivencia de enamorados y poetas que se posan en su recuperada y cuidada ribera.

Zonas como la Candelaria que por muchos años estuvieron convertidas en burdeles de mala muerte, hoy son intervenidas logrando zonas habitacionales muy demandadas por las clases más pudientes de la Ciudad. Restaurantes, Bares y Museos ocupan hoy los edificios que desde hace muchos años fueron catalogados como Patrimonio Histórico de la Ciudad, pero que poco a poco se carcomieron por el abandono de los Habitantes que en el crecimiento de los 70s prefirieron la tranquilidad de las periferias.

En la actualidad se habla de una intervención al Centro Histórico de nuestra Ciudad. Muchos Arquitectos y Urbanistas han comenzado sus discusiones en lo que debemos hacer para enriquecer el Centro, que a diferencia de muchas Ciudades de Latinoamérica, todavía guarda un rico sabor de antaño, pero que poco a poco se ha estado convirtiendo en un espacio saturado y complicado por el acelerado crecimiento que ha experimentado la Ciudad.

Si bien nuestra Ciudad cuenta con un Centro Histórico aún controlado y rico en edificaciones valiosas de diferentes épocas históricas, debemos ser cautos en las ideas y proyectos que plasmemos, ya que el costo de las equivocaciones podrían desaparecer gran parte del valor arquitectónico histórico de nuestra Ciudad.

Si bien es necesaria una intervención a diferentes niveles, debemos iniciar por entender la traza urbana con la que cuenta nuestro centro, la cual nunca fue cuadriculada, esto por motivos defensivos, por lo que el uso de vehículos de transporte público se vuelve tan complicado.

Considero que gracias a que nuestra Ciudad cuenta con un clima bastante benévolo, podríamos pensar en un Centro completamente peatonal, donde desaparecieran paulatinamente los vehículos, iniciando por los camiones urbanos, taxis y por último los vehículos particulares, creando estaciones de llegada y salida del trasporte público, que fueran pequeñas terminales que se articularan con las vías peatonales llevando al transeúnte a sus diferentes destinos dentro de los primeros cuadros de la ciudad.

Esta idea nos permitiría pensar en una ciudad llena de historia en cada esquina, con un equipamiento variado que nos permitiera disfrutar de las bondades de la zona sin estar huyendo de los vehículos y la contaminación que generan.

Cafés, restaurantes, exposiciones y espectáculos invadirían las esquinas haciendo de esta zona un rico espacio de convivencia y socialización.

A partir de este intento quizás si se podría pensar en intervenir la arquitectura buscando complementar el espacio público con edificaciones revaloradas para los servicios y requerimientos de una centro, quizás cultural, que exponga al visitante lo que somos como Ciudad.

Hoy somos muchos los que nos preocupamos por el tema, quizás con ideas locas e irrealizables, pero lo importante es que cada quien nos demos cuenta de lo que tenemos, de nuestro patrimonio, entendido desde nuestro punto de vista, para así expresar nuestro sentir y querer, ya que tristemente lo que se haga o deje de hacer repercutirá por siempre en la historia de la ciudad.

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