LA FAMILIA COMO PRINCIPIO Y FIN

Este 2011 nos presenta retos complejos que debemos asumir. Nuestra responsabilidad con Aguascalientes, con México y con el mundo entero, hoy se abren como una obligación ineludible de quienes soñamos vivir, para muchos, en la utopía de un mundo mejor.

Nuestros problemas como humanidad son bastante complejos; guerras, desigualdades alarmantes, pobreza, odio, racismo, violencia de todo tipo, degradación de nuestra madre tierra, entre muchos otros.

Si hacemos un rápido análisis de algunos de ellos, quizás nos detengamos a culpar a diferentes actores. Los políticos, los dictadores, los empresarios irresponsables, los monopolios, la religión, en fin; la lista quizás pudiera ser muy larga y compleja, y seguramente la tarea de componer nuestra realidad a partir de lo que vivimos sería prácticamente imposible.

Para este 2011 quisiera expresar que desde mi punto de vista el camino de cambio que requerimos se debe sustentar en algo que hemos venido descuidando año con año: LA FAMILIA. Este espectacular elemento ha estado perdiendo su valor en nuestro país, y los datos lo reflejan. En México tenemos alrededor de 600 mil matrimonios cada año, pero 70 mil divorcios. En Aguascalientes contamos con casi 6.700 matrimonios por año, pero también 1.100 divorcios, lo que nos ubica muy por encima de la media nacional.

Definitivamente quienes nos dedicamos a la educación coincidimos en que los cimientos fundamentales que un ser humano necesita para una convivencia equilibrada con sus entornos (Entorno inmediato: La Familia. Entorno exterior: El resto de gente que nos rodea y la naturaleza) se cimientan en la familia. La familia como inicio y fin de todo. Esa familia que queda siempre al final de cualquier problema o reto que se nos presente. La familia como punto de diálogo, de confianza, de ética, de compromiso y tenacidad. La familia hoy más que nunca debe tomar protagonismo en nuestro país como centro de desarrollo de los individuos, que a largo plazo (lástima que no nos guste mucho este esquema) reconstruyan los grandes errores que en 150 años hemos cometido como humanidad. Hoy los padres de familia tenemos un rol trascendente en la gestación de individuos coherentes, trabajadores, sensibles, éticos y comprometidos con quienes más los necesitan. Dice el gran pedagogo brasileño Augusto Cury: Los Padres deben contar a sus hijos sus éxitos, pero         también sus fracasos y frustraciones… para que los hijos construyan en su mente una imagen real de sus padres, desmitificándolos y creando un nuevo modelo: el de una            persona que sufre, que lucha… para que los hijos puedan realizar sus sueños.

 

Los buenos padres dan a sus hijos regalos, los padres brillantes dan a sus hijos su historia personal.

 

Hay una creciente falta de empatía, de ponerse en el lugar del otro. Los padres deberían acompañar a niños y adolescentes y mostrar la vida de las personas menos favorecidas: desempleados, ancianos, personas enfermas… Si no entrenamos a nuestros hijos centenares de veces en ello, produciremos líderes que serán auténticos desastres, que mirarán solo su propio ombligo”.

El reto de este 2011 será recuperar la familia en la complejidad y a la vez sencillez, de su término; no únicamente como simple unión de dos seres que deciden juntarse, tener hijos, y ya. Si logramos entender que en nosotros mismos está la capacidad de estructurar el cambio por medio de la influencia positiva en nuestros hijos, quizás el tenebroso futuro del planeta pueda cambiar. El reto allí queda, ojalá el afán diario no nos lleve a convertirnos en el tipo de padres comodinos que proveen lo económico, pretendiendo dejar la instrucción de sus hijos, únicamente en las manos de las instituciones educativas.