ESTÉTICA: CUANDO SER BELLO SE CONVIERTE EN OBSESIÓN

Estamos  inmersos en un mundo en donde, desafortunadamente, ser bello y delgado, son sinónimos de status y felicidad.

Por tal motivo, su búsqueda se ha convertido en una lucha constante, y de no lograrse naturalmente  como producto  de una alimentación balanceada y ejercicio, se recurre a la famosa “ayudadita”, que si bien  no estoy en contra, me parece que algunas personas abusan, perdiendo todo aspecto armonioso.

Estos excesos de belleza, han proliferando gracias a las presiones de esta sociedad, en donde la apariencia física está sobrevalorada.

Cirujanos y dermatólogos son recurridos  con mayor frecuencia y  de hecho,  debido a la gran demanda que han tenido, procedimientos como botox, láser, aumento de busto,  cirugía de nariz, lipoesculturas, peelings, etc. etc.,  se han vuelto más accesibles, y por lo tanto, más tentadores.

El exceso es cada vez más común, pues personas que a pesar de haber tenido cirugías, tras cirugías, tratamientos tras tratamientos parecen no estar satisfechas con los resultados… percibiendo una imagen irreal de sí mismas. Frecuentemente vemos rostros desfigurados y desproporcionados por los abusos…este problema se llama dismorfofobia, trastorno que genera una imagen distorsionada, mostrando una gran preocupación ante un defecto mínimo, e inclusive inventándolo. 

Como lo comenté anteriormente, no estoy en desacuerdo, pero sí considero perjudicial el abusar de ellos   ya que para muchos es una necesidad, pues encuentran una fuga de escape para su inseguridad. Lamentablemente, muchos piensan que al ser más “bello”, obtendrán cosas que no tienen como una familia, mejor trabajo, etc…

Un claro ejemplo es el de aquellas personas que al perder a su pareja, buscan desesperadamente un cambio radical en su imagen, creyendo erróneamente que, eso puede ser la raíz del problema, o bien, que eso le ayudará a recuperarla.

Si bien es cierto que mucho de esto se debe a la enorme influencia que tenemos a través de los medios de comunicación en donde las luminarias lucen radiantes a veces, nuestro mismo entorno nos presiona a recurrir a este tipo de intervenciones.

Ahora bien, pensemos un momento en el daño que le hacemos a nuestra salud, con esas fórmulas milagrosas para bajar de peso, en donde no importa qué se coma; esto, en lugar de buscar a una persona experta que nos oriente sobre qué comer, de acuerdo a nuestro género, edad, fisionomía, actividad y ritmo de vida.  Pensemos  que no hay mejor forma de tener una figura saludable que con el ejercicio, que además de vernos bien nos hará sentir bien…  Pensemos que con el paso del tiempo, es normal que alguna que otra arruguita  nos recuerde que hemos vivido y que gracias a ello, tenemos experiencia y hemos alcanzado cosas importantes…

Todo con medida, es siempre lo ideal… quien pueda y quiera ayudar a su cuerpo  con tratamientos estéticos, me parece correcto, siempre y cuando se ponga en manos de expertos que orienten sobre lo mejor de acuerdo a su persona, sin fanatizarse con ellos ni caer en la exageración.

No olvidemos que nuestro cuerpo resentirá en un futuro todo lo que le hagamos hoy, por lo que mimarlo es indispensable.