¿Hasta dónde llegar para ser aceptados?

Nos encontramos  en un mundo  en donde nuestra mayor preocupación es tener un buen patrimonio, un círculo de amistades nutrido y una familia ejemplar… vernos guapos y pertenecer a una sociedad que nos brinde seguridad   y aceptación.

Pero ¿Hasta dónde podemos llegar para lograrlo? Desvelos, trabajo extenuante, mala nutrición, presiones, etc., son acciones a las que nos enfrentamos en el día a día para obtener lo que anhelamos.

Desafortunadamente, hay personas que viven en una constante falsedad, fingiendo lo que no son con la finalidad de pertenecer a un círculo social determinado, trayendo complicadas consecuencias a sus vidas que a la larga pueden resultar en problemas difíciles de resolver.

La opinión de los demás sobre nosotros, es algo con lo cargamos siempre y nos afecta notablemente: es por ello que consideramos indispensable  ser parte de un círculo pues creemos que así, seremos más felices que los que nos lo son.

Esto es un tipo de dependencia, pero es más un tipo de codependencia o inseguridad…

Como seres sociales que somos tenemos una presión por agradar a quienes nos rodean: que si comprar “x” tipo de ropa para estar in, que si ir a comer a cierto restaurante para pasarla “cool”, que si llevar a mis hijos a tal colegio para ser niños bien, etc.

Peor aún, está el caso de personas que llegan al extremo de cambiar su apariencia física sólo por agradar a los demás, y no buscando una satisfacción personal.

En fin,  ya sea a un grupo pequeño o grande, el “pertenecer” nos da seguridad,  y nos permite identificarnos.

Científicamente, las personas que no tienen amigos ni pareja entran en un estado de estrés y es por eso que el sentirnos solos no hace ver que necesitamos cambiar nuestras vidas, nos hace sentir “raros”.

Pero no está mal quererse identificar y compartir gustos y aficiones, el error radica en llegar al extremo de cambiar  lo que somos, nuestra esencia con tal de ser aceptados.

Es normal que deseemos el afecto y la aprobación de los demás y es normal que tomemos en cuenta sus opiniones, pero esto no quiere decir que dejaremos de ser nosotros mismos con tal de agradarles. Es una realidad que lo que le gusta a algunos de nuestra forma de ser, le va a desagradar a otros.

Compartir nos da la oportunidad de ser mejores  pero a manera personal, considero que primero que nada, debemos aceptarnos nosotros mismos, con nuestros errores y defectos, amarnos tal y como somos, apreciando enormemente nuestras virtudes, buscando corregir  nuestras faltas, sin llegar  a obsesionarnos por “quedar bien”.

Lamentablemente, muchas personas no se valoran y pierden toda identidad, y esto a consecuencia del deshumanizado mundo en el que nos hemos convertido.

Respetándonos nosotros mismos, podemos formar parte de un círculo social en donde nos identifiquemos plenamente,  en el que no debamos fingir para que nos abran las puertas, en el que coincidamos en muchos aspectos para compartir lo mejor de uno mismo. En el que nuestro actuar, sea nuestro sentir.

Es preferible utilizar nuestra energía seleccionando y cultivando amigos verdaderos, que tratar de agradar a todo el mundo.

Buscar personas afines  con  intereses e ideas similares a las nuestras nos permitirá relacionarnos armoniosamente y sentir que pertenecemos a un grupo en el que se nos aprecia como seres humanos.

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