NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL EN “TERAPIA INTENSIVA”.

Luego de la “cuesta de enero” nos llega otro mes: febrero. Para el común de la gente, el incremento al salario mínimo definitivamente nos dejó un “mal sabor de boca”, ya que las alzas del 2011 definitivamente no se logran cubrir con la raquítico salario promedio de nuestro país. Esta es la misma historia repetida y contada año tras año…

Y es que para la mayoría de las familias mexicanas el poder adquisitivo se ha ido perdiendo. Cada quien hace sus estrategias apretándose el cinto a fin de cubrir con las necesidades básicas de supervivencia. 

Si conocemos el desempleo en nuestro país, definitivamente nos debemos preocupar, ya que para muchos especialistas hace mucho tiempo que la cifra de desempleados ya se constituye de dos dígitos, realidad que nuestro Gobierno se niega a aceptar. Debido a esto, hoy nuestro México se convierte en el “caldo de cultivo” ideal para la delincuencia que hoy nos ahoga y nos desangra…

Si analizamos nuestro sistema educativo, vemos que mucha de nuestra realidad se sustenta en que la educación en México definitivamente se encuentra en “terapia intensiva”. Los resultados comparativos nos presentan la vergonzosa realidad; misma que hoy ubica a México en los últimos lugares en las pruebas internacionales.

Un sindicato educativo anquilosado en la mayoría de sus integrantes. Un esquema de trabajo en educación que hoy consume el 95% de los recursos en gasto corriente, un sistema que hoy no logra descifrar la estrategia para enseñar las áreas básicas. Matemáticas, y español siguen siendo los “cocos” de nuestros estudiantes; por eso, nuestros preparatorianos siguen teniendo pavor a las ingenierías, y escribiendo con símbolos que hacen parte, quizás, de un “nuevo dialecto”.

En esta compleja realidad, quedan pocas esperanzas de resarcir los daños de un sistema que, desde mi punto de vista, tiene pocas virtudes y muchos desaciertos. Es un sistema costoso y mediocre que seguramente nos seguirá alejando de los estándares que requerimos para competir.

La esperanza pudiera radicar en cierta parte de la educación privada, y digo cierta, ya que en este esquema existen “mercenarios de la educación” que camuflados en un sistema educativo nacional complaciente, se dedican a defraudar a los padres de familia, volviendo la educación, un negocio vulgar de rentabilidad con el menor esfuerzo.

La educación privada de calidad hoy demuestra interesantes resultados, aunque sin apoyos gubernamentales (casi siempre hemos tenido una gran reticencia de los gobiernos a aportar decididamente recursos a las instituciones privadas de calidad); vemos como en los diferentes niveles esta educación ocupa importantes espacios en la formación integral de los educandos mexicanos. 

Esta educación privada avanza lentamente en la construcción de profesionistas que ven su entorno y lo comprenden; que buscan generar empleos, antes que conseguirlos. Estudiantes integrales que entienden la globalidad y se integran inteligentemente a ella.

En fin, en el tema educativo tenemos muchas posturas, algunas radicales. Pero nuestros resultados internacionales debieran ser el ancla que necesitamos para comenzar a trabajar decididamente por un estudiante diferente que en el largo plazo sea capaz de competir con cualquier similar internacional sin importar el continente ¿no lo cree usted?

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