EL AGUA: S.O.S.

Según los meteorólogos la semana anterior nos cayeron  las “últimas gotitas” de este año, para entrar en un periodo de casi 10 meses sin lluvias. Nuestras presas hoy están al 30 por ciento de su capacidad. Conocemos que nuestro manto acuífero cada año baja su nivel, entre 1.5 mts. y 2 mts.

Nuestras actuales plantas de tratamiento no están funcionando de la manera adecuada, pues el agua que allí se trata, en el mejor de los casos, se usa simplemente para riego de camellones.

Aguascalientes sigue siendo considerada una zona lechera, cuando sabemos que para un lugar con carencia de agua es un “crimen” contar con ganado lechero, por el gran consumo de agua que se requiere para producir la leche. Nuestra ciudad capital sigue empecinada en crecer de manera horizontal (el promedio de altura de nuestras edificaciones es de dos niveles), sabiendo  por experiencias en el mundo,  las ciudades que carecen del vital líquido, tienen la obligación de crecer de manera vertical, ya que en el trasporte del agua se pierde un 60 por ciento de cada litro extraído del subsuelo, por lo que mientras más lejos tengamos que llevar el agua, más vamos a perderla… alguien desde su ignorancia, diría: ¡Que hagan más pozos cerca de las nuevas viviendas…! Hágame usted el bendito favor.

Aguascalientes carece de programas de azoteas captadoras de agua, de sustitución de inodoros tradicionales por ahorradores. No contamos con normas que nos exijan dividir las aguas jabonosas en los hogares, en fin, pareciera que el tema no hace parte de nuestras prioridades.

Hoy nuestra ciudad es considerada para muchos investigadores internacionales, como una zona donde el tema del agua es de pronóstico reservado. Basta con hablar con nuestros abuelos y padres de la historia de 3 décadas atrás, para conocer las experiencias del “agua que brotaba” y que hacía que fuéramos una zona vitivinícola. Hasta hace 10 años, los pozos se cavaban a 100 metros de profundidad… hoy CCAPAMA tiene algunos a 500 metros, y más.

¿Hasta cuándo el tema del agua se convertirá en prioridad, no sólo de los Gobernantes sino de la ciudad completa?

El camino fácil es el de culpar a nuestras Autoridades por esta situación, pero el tema del agua requiere de un compromiso diferente, pues la apatía y la ignorancia actual nos han llevado a que estemos en riesgo de convertirnos en una ciudad poco competitiva, con las consecuencias desastrosas que esto pudiera conllevar.

Desde mi muy particular punto de vista, las siguientes acciones las deberíamos tomar de manera inmediata:

-       Cambiar nuestro sistema de jardín en hogares, parques y camellones, sustituyendo el pasto por vegetación (ornamento) más adecuado a nuestro clima y características.

-       Obligar a los constructores para que cualquier azotea de una edificación nueva, sea “captadora de agua”, misma que se almacenaría y se utilizaría para baños o riego.

-       Generar un programa estatal para adaptar las edificaciones actuales para que sus azoteas sean captadoras de agua.

-       Cambiar nuestros pavimentos tradicionales por pavimentos porosos que permiten que la poca agua lluvia que nos cae, llegue de una mejor manera al subsuelo.

-       Generar une esquema de cambio masivo de sanitarios por los que ahorran hasta un 50 por ciento del vital líquido.

-       Generar un esquema de dividir los drenajes de aguas negras, de los de aguas lluvias, para que estas últimas nos sirvan para diferentes usos.

-       Generar un sistema de prepago del agua, donde se pague su uso por medio de una tarjeta, la cual se recargaría a medida que se vaya gastando. Japón ya lo hace con la luz,y les ha generado enormes ahorros.

En definitiva amigo lector, necesitamos cambiar radicalmente nuestra actual cultura de indiferencia y derroche, por una de inteligencia y mesura del uso del agua, pues lo que hoy vemos como una posible amenaza, se pudiera convertir en el peor dolor de cabeza de nuestro Estado.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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