MORIR PARA RENACER…

Algunas autoridades presentan que en lo que va del gobierno del Presidente Felipe Calderón llevamos cerca de 50 mil muertes como consecuencia de la guerra del narcotráfico. Algunos periodistas consideran que ya rebasaron los 60 mil… Increíble¡¡¡

Según los informes de seguridad pública de la mayoría de los Estados, la “delincuencia tradicional” se ha incrementado de manera preocupante, centralizándose principalmente en la extorsión, el robo domiciliario, el robo de vehículos, y el robo con violencia. La realidad es que hoy vivimos en un México diferente. Un México con carencias, con violencia; un país que hoy más que nunca se encuentra amenazado por quienes viven al margen de la ley.

Para quienes somos católicos, el periodo cuaresmal en el que ahora estamos, es una excelente oportunidad de reflexión, de cambio… de morir para nacer. La ceniza que la semana anterior decidimos poner en nuestras frentes es una muestra de nuestra debilidad como humanos, pero que por medio de la pasión y muerte de Cristo y su resurrección, logramos renacer hacia un mejor camino.

La realidad es que nuestro país hoy más que nunca debe RENACER. México mágico, México rico, México cultural. El México de la historia milenaria, de lucha, de garra, de esfuerzo. En México somos más los buenos. Somos más los que nos levantamos cada día con la idea de trabajar, de mejorar, de crecer. Hoy más que nunca, y sin importar partido, raza o religión, debemos RENACER. Desde mi punto de vista, nosotros, la humanidad, en los últimos 150 años terminamos por destruir nuestro planeta. Ambientalmente estamos al borde del abismo, tenemos unas desigualdades aberrantes entre ricos y pobres. Hoy como nunca, la falta de valores nos ha llevado a la intolerancia, a la irreverencia, a la falta de respeto por todo. Pobreza, violencia, desigualdades, adicciones, etc., etc., son las constantes que tenemos en el planeta azul. Definitivamente nuestro camino debe llevarnos a un renacimiento que nos augure un futuro diferente. Será bastante complicado un cambio de actitud que nos lleve a ese cambio; por esto, el camino que nos queda es guiar a nuestros hijos hacia una nueva manera de entender y afrontar nuestra realidad. La juventud actual hoy tiene dos caminos ante el panorama que vivimos: Por un lado se pueden sentir víctimas de lo que les hemos dejado, situación que nos pondría en desventaja, pues los llevaría a una depresión y un desánimo ante la situación. La otra, la más esperanzadora, es la de sentirse ACTORES DE CAMBIO. Si logramos inculcar en ellos esa mentalidad; si los llevamos a que sus decisiones cotidianas estén encaminadas a formarse como los “salvadores” de lo que hoy tenemos, seguramente podremos aspirar a un futuro diferente. Nuestro proceso será de acompañamiento y apoyo, aceptando los errores que hemos cometido como sociedad. Es muy fácil culpar a otros por lo que hoy vivimos. Es muy fácil culpar a las grandes potencias, a los políticos, a los ricos, en fin. Hoy debemos acatar nuestra culpa como sociedad y RENACER por medio de una formación diferente con quienes hoy son la esperanza de un planeta mejor, con oportunidades, con menos desigualdades, con mayor equilibrio…

Leave a Reply