LOS OFICIOS, OTRA ALTERNATIVA LABORAL.

… mire Don Toño, la mesa sigue coja, y ya son tres veces que me le recorta las patas… ¿no será mas bien que el piso este medio “chueco”?

Muchas veces nos hemos tenido que quejar de la mala calidad prestada por personas que de manera empírica se han dedicado a un oficio que por tradición les ha resuelto su problema de subsistencia. Un carpintero incumplido y malhecho, o un fontanero que nos dejó goteando el baño, o quizás un sastre que nos dejó un traje imposible de planchar…

En diferentes países del mundo desarrollado han optado por la profesionalización de los oficios como un medio de garantía de satisfacción del cliente y sobre todo, una alternativa de solución al tema de creación de fuentes de empleo con percepciones salariales y de ingresos, que satisfagan las necesidades de las familias de cierto grupo de la población.

En Holanda, por ejemplo, las personas asisten a los salones de belleza con la plena seguridad de que quien los atiende esta certificado por una Institución de Educación que lo preparó en el oficio de la estética. Igualmente ocurre con los carpinteros, electricistas, fontaneros, etc., quienes se forman y complementan sus conocimientos, muchas veces empíricos, en Instituciones que ofrecen su instrucción con los elementos necesarios para que el futuro cliente se asegure de que los resultados contratados sean de la mejor calidad posible, evitando al máximo la contrariedad que pudiera generar la informalidad.

En la Alemania Nazi, existió una Escuela de Artes y Oficios denominada la Bauhaus, quien entendió la necesidad de profesionalizar a sus Educandos en algunos de los oficios requeridos por Europa en estos tiempos, logrando la industrialización de diferentes objetos que son reconocidos, inclusive en la actualidad, por su belleza y excelente manufactura.

Considero importante retomar estas ideas, ya que en México contamos con un gran número de Instituciones de Educación Superior que podrían ofrecer la formación especializada de diferentes oficios, logrando que cierta parte de la población se capacite y consiga vender sus servicios de calidad, a un futuro Cliente que seguramente estará dispuesto a pagar un poco mas por un producto/servicio, garantizado por la formación y el respaldo de una Institución Educativa, que instruyó al prestador con los estándares que lo ayudaron a obtener mejores resultados.

Con un esquema como este lograríamos ofrecer opciones laborales mejor pagadas a cierto grupo de la población, satisfaciendo necesidades cotidianas de la comunidad que hoy son resueltas, en muchos casos por “pseudos especialistas”, que no siempre consiguen los resultados que el Cliente espera de sus trabajos.

Dependerá pues de una reforma educativa que abarque también a los oficios como una necesidad a tomarse en cuenta por el Sistema Educativo Nacional, donde la inversión privada y el sector público aporten sus conocimientos y experiencias en la creación de programas que ofrezcan otra alternativa conducente a la profesionalización de los oficios.

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