EL MUNDO RARO EN QUE VIVIMOS

En los años noventas el hombre más rico del mundo quizás fue el narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria. Su fortuna era cercana a los 9 mil MDD. Hoy Carlos Slim Helú, nuestro compatriota mexicano aparece por tercer año consecutivo como el hombre más rico del mundo, con más de 75 mil MDD.

¿Qué quiere decir este comparativo? Pues que cada día que pasa la riqueza en el mundo se concentra en las manos de muy pocos, y la pobreza es creciente y dolorosa.

Según la ONU, cada día mil millones de personas pasan hambre en el mundo, 50 millones más que en el 2007…

Hace unos días el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó que más de un millón de niños menores de cinco años está muriendo cada año en el África Subsahariana por la malnutrición… que ironía.

Hoy en el mundo hablamos de las súper comunicaciones, el desarrollo tecnológico, el internet, el súper internet, las tabletas digitales, las sondas a marte, la riqueza, el derroche… y por otro lado el mundo se muere a cada segundo.

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en México acumulamos 70 millones de personas con algún grado de pobreza, quienes conviven en una terrible desigualdad con quien hoy acumula millones y millones de dólares.

Según la Unicef, invertir en nutrición y en la disminución de la pobreza puede incrementar el producto interior bruto (PIB) de un país al menos un 2 ó 3 por ciento anualmente.

Al final de cuentas hoy tenemos un mundo raro y complejo donde conviven la abundancia y la escases frente a los ojos de quienes hemos terminado por “hacer una concha anti dolor del otro”.

Nos hemos convertido en una sociedad que le huye al dolor. Una sociedad que prefiere cerrar los ojos ante el sufrimiento de los demás. No hay que ir muy lejos, hoy nuestro Aguascalientes cuenta con serios problemas de pobreza a los que mejor hemos decidido huir antes que actuar. Basta con visitar las comunidades pobres de Jesús María para darnos cuenta de las enormes desigualdades con las que hemos decidido convivir.

Ese es México, un mundo mágico que tiene todo para estar en otras circunstancias y que sin embrago ha decidido vivir con una pobreza que cada día duele más.

Siempre el camino fácil será el de culpar a los gobernantes por los problemas que hoy tenemos… Y yo me pregunto: ¿De dónde traemos a los gobernantes? ¿De la luna quizás? Los gobernantes son gente de nuestro México; vecinos, alumnos de este u otro colegio, amigos. Hoy debemos entender que un país lo hace su pueblo y no simplemente sus gobiernos. Debemos entender que la familia es el centro máximo de formación de un ser humano, quizás allí estemos fallando. Debemos voltear a la base de una sociedad, su familia, para entonces entender que dese allí podremos transformar al país y convertirlo en el lugar que soñamos. Como padres siempre buscamos el éxito de nuestro hijos, lo triste es que ese éxito lo definimos casi siempre como: dinero. ¿Porqué no pensar en formar mejores seres humanos? Hoy México necesita de mejores personas que sean capaces de entender el dolor del otro. Que sean capaces de ver el sufrimiento del vecino como el motor para actuar y convertir al país y al mundo entero, en un lugar donde añoramos vivir.

M.D.A. JUAN CAMILO MESA JARAMILLO
rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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