Mujer…

“Una madre es la amiga más leal que disponemos. Cuando nos sobrevengan repentinamente duras pruebas; cuando la prosperidad dé paso a la adversidad; cuando nos abandonen amigos que se alegraban con nosotros en las buenas; cuando las tribulaciones se multipliquen a nuestro alrededor, ella se aferrará a nosotros y, valiéndose de consejos y preceptos de ternura, se esforzará por disipar los nubarrones de tempestad y hacer retornar la paz a nuestro corazón.”

Washington Irving

En mayo, el día de las madres se celebra en muchos países; esta festividad es para muchos, la oportunidad de “demostrar” el valor y el agradecimiento que se tiene por estos seres, y lo pongo entre comillas, pues erróneamente con regalos y cosas materiales, creemos retribuir un poco de mucho que hemos recibido por parte de quien nos dio la vida.

Festivales, disfraces, restaurantes llenos, centros comerciales con gran actividad, floristas sin darse abasto, anuncios en los de comunicación con sinnúmero de promociones, etc., son ejemplos de lo que vemos el 10 de mayo; el tema nos envuelve y la melancolía por nuestras madres, nos llega a flor de piel.

Sin el afán de sonar feminista ni cursi, en esta ocasión deseo dedicar este espacio a todas aquellas mujeres que demuestran con el día a día, que llamarlas “el sexo débil” es ya un cliché y que con amor y buen ejemplo han educado a sus hijos, a pesar de todas las adversidades que se le hayan podido presentar.

Fuertes, trabajadoras, sensibles, responsables… intuitivas, cariñosas, multifacéticas, tenaces, consejeras… aliadas, ejemplares, comprensivas, enérgicas, empáticas… divertidas, pacientes, serviciales, exigentes… en fin, maravillosas: así son las verdaderas madres.

Lamentablemente, muchas personas olvidan todo aquello que representan las mamás, pues durante todo el año no valoran y pueden hasta juzgarlas, y el día de su festejo, cartas, flores y regalos intentan compensar el desinterés y la ausencia.

Valorar todo lo que hemos recibido de ellas, no es sinónimo de comprar; como dato curioso, les comento que después de Navidad, el 10 de mayo se convierte en el segundo día de mayor venta de joyería; y sí, a todos nos gusta recibir algún regalo, algún detalle que nos halague, pero al final de cuentas, las cosas materiales son eso: materiales, y no trascienden con el paso del tiempo; sin embargo, estar al pendiente de sus necesidades, compartir tiempo de calidad con ellas, escucharlas (como ellas lo hicieron con nosotros) apoyarlas y cuidarlas, son acciones que valen más que mil palabras y mil regalos.

Es por ello que amarlas y respetarlas es mucho más importante y no sólo en un día como es este 10 de mayo, sino siempre…

Sí, el Día de las Madres puede ser una ocasión para festejarles… es un día en el que se puede tener la valiosa oportunidad de reunirse la familia y celebrarlas; comentar anécdotas, “ponerse al día”, entre otras cosas.

Considero, a título personal, que gran parte de lo que somos, está en los valores, costumbres y educación brindados por la familia, en especial por las madres: así que la gratitud y admiración se deber tener pero sobretodo, demostrar toda la vida, esa vida que tenemos gracia a ellas.

Por todas esas noches en que estuvieron “alertas” mientras dormíamos enfermos… y por todas esas noches que nos esperaban con un ojo abierto cuando en nuestra juventud, llegábamos tarde a casa; por las veces que nos escucharon preguntar lo mismo 100 veces, y que cien veces con cariño y paciencia nos contestaban; por quienes fueron padre y madre a la vez; por cuando multiplicaban el ingreso familiar, para que los regalos nos alcanzaran a todos; por enseñarnos durante 9 meses que no necesitamos ver a alguien para poderlo amar; por todos esos regaños que justificadamente nos dieron, y que hoy repetimos con nuestros hijos; por ser cómplices en nuestras travesuras; por tener que aprender nuevamente las ecuaciones, las reglas gramaticales; por lograr ser adivinas y darse cuenta de lo que pensamos… por todo lo anterior y MUCHO MÁS, gracias a todas las madres y muchísimas felicidades por haber sido nuestro primer gran amor.

M.D.A. Juan Camilo Mesa Jaramillo

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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