PARADIGMA EDUCATIVO: PATRÓN ACEPTADO.

Según el diccionario, paradigma significa: patrón o ejemplo que sirve de norma.

En la actualidad vivimos en una sociedad colmada de paradigmas. La pobreza, el subdesarrollo, la violencia, la corrupción…

Los paradigmas, a mi parecer, son verdades generalizadas que en muchos casos terminamos por aceptar a ultranza sin darnos la posibilidad de cuestionar su modificación o cambio.

La manera como criar a los hijos, el sistema educativo nacional, la repartición de la riqueza, en fin son aceptaciones a paradigmas que nos llevan a creernos lo que hoy somos como sociedad.

En la ciencia, la ruptura constante de paradigmas consiguió que en el pasado siglo se haya logrado un desarrollo tecnológico no obtenido en más de 500 años de historia reciente. Países como Estados Unidos consiguieron romper algunos paradigmas logrando en su camino importantes descubrimientos y por consiguiente el desarrollo de tecnología que hoy los sigue ubicando como la principal potencia a nivel mundial.

Definitivamente somos una sociedad capaz, que debiera romper sus propios paradigmas a fin de ingresar al camino del desarrollo que todos esperamos como país.

Uno de los paradigmas más difíciles de romper es el relacionado a la calidad en la educación. México para este año invertirá alrededor del 4.1% de su producto interno bruto en educación, olvidando las recomendaciones de países desarrollados que sugieren un 8% del PIB para este rubro.

Quizás no importa tanto la cantidad de millones que invirtamos en educar mejor a nuestros Jóvenes, lo que sí debiéramos cambiar, es la manera como estamos haciendo esta inversión. Si bien tenemos un Sistema Educativo Nacional que “funciona”, considero urgente dejar atrás la “parálisis paradigmática” en la que hemos caído en este tema, aceptando por fin que en las más recientes evaluaciones de la educación en Latinoamérica, hemos ocupado los últimos lugares.

¿Como es posible que países más pobres y con más problemas que el nuestro hayan logrado resultados mejores?

Definitivamente debemos romper este paradigma y aceptar que nuestros Jóvenes presentan condiciones de aprendizaje muy diferentes a las de generaciones anteriores. Hoy es obligación de todos los que pertenecemos al Sistema Educativo, hacer una valoración de la enseñanza que involucre nuevas técnicas de aprendizaje basadas en las verdaderas y actuales necesidades de nuestros estudiantes, y las propias necesidades y requerimientos del país, y el mundo.

Nuestros jóvenes deberán estar capacitados para la soledad y la independencia, para la solución inmediata de problemas, para manejar la gran cantidad de información que reciben (buena y mala), para afrontar el estrés (palabra que quizás nuestros Abuelos ni conocieron), para ser emprendedores, creativos, para adaptarse a los cambios climáticos, en fin, podría enlistar miles de atributos que debieran asumir nuestros hijos; lo que es definitivamente importante, será nuestra capacidad de romper el paradigma actual de la enseñanza y entender que nuestro futuro como sociedad mundial dependerá de la capacitación que logremos dar a los Jóvenes para que logren entender y aceptar su presente, y en el camino, convertirlo en una maquinaria a su favor que les ayude a la construcción del futuro exitoso que todos quisimos alcanzar.

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