NUESTROS MAESTROS, PIEZA FUNDAMENTAL DE LA MEJORA EDUCATIVA

Desde hace algún tiempo hemos visto con preocupación como nuestros sistemas educativos en Latinoamérica han resultado muy mal evaluados en las pruebas internacionales en comparación con las principales economías de mundo.

Durante la realización de la Copa Confederaciones llevada a cabo en Brasil, vimos como los maestros de este país se manifestaron en contra del gobierno con la consigna de menos dinero para el fútbol y mayor inversión en la educación; interesante postura para un país que desde hace varios años ha tomado muy en serio el tema educativo con su manifiesto Todos por la Educación, que entre otras cosas, los ha llevado a ubicar a la Universidad de Sao Pablo como la mejor de Latinoamérica, incluso por encima de nuestra máxima casa de estudios, la UNAM. Digo interesante, ya que por encima de aceptar los pequeños avances, hoy el magisterio brasileño se sobrepone a la mediocridad y busca una mayor inversión, no únicamente en salarios, sino en procedimientos y estrategias, que ubiquen a la comunidad de este país en otro lugar en los análisis mundiales, encaminados a un crecimiento económico del país, y por consiguiente, al mayor desarrollo de su gente.

Coinciden estas manifestaciones con la emisión de los resultados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) sobre un estudio de los sueldos de los docentes en el mundo:

“Hablando en dólares por año, mientras el salario inicial de un maestro de primaria es de $64,000 en Luxemburgo, $38,000 en Estados Unidos, $36,000 en España, $30,000 en Finlandia y $28,000 en Corea del Sur; en Latinoamérica los salarios son de $17,400 en Chile, $16,600 en Argentina y $15,000 en México. Los maestros de escuela primaria mejor pagados ganan un promedio de $113,000 en Luxemburgo, $77,000 en Corea del Sur, $58,000 en Japón, $53,000 en Estados Unidos, $51,000 en España, $32,000 en México, $31,000 en Chile y $25,000 en Argentina”.

Al final el estudio concluye, hablando de Latinoamérica, que casi cualquier persona puede ser docente en nuestros países, ya que no hay un proceso de selección riguroso. En países como Finlandia y Corea del Sur (con excelentes resultados académicos), la selección es rigurosa y únicamente los mejor calificados (sólo el 10% de los aspirantes) pueden optar por la carrera para ser docentes. Estos países consideran a los niños como el tesoro del país, por eso buscan a los mejores para que desarrollen las habilidades de los estudiantes.

Si bien los sistemas educativos de Latinoamérica tienen muchas áreas de oportunidad en cuanto a estrategias y procedimientos, el tema central hacia una mejora en nuestros resultados se encuentra en los docentes. Debemos DIGNIFICAR la profesión docente. Tenemos que entender que la labor del docente es la clave y la diferencia entre el éxito y el fracaso, un éxito que nos acerque al anhelado desarrollo, o un fracaso que nos refunda en la dolorosa pobreza. Al final me quedo con la opinión emitida por el periodista argentino Andrés Oppenheimer: “Ya es hora de que los maestros latinoamericanos sean tratados como profesionales, como los abogados o los contadores. Para eso hay que pagarles mejor, a cambio de que los nuevos maestros rindan exámenes de admisión y que todos sean evaluados y ganen según sus méritos”.

rectoría@ucuauhtemoc.edu.mx

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