UN “BUEN COLEGIO” NO ELUDE NUESTRA RESPONSABILIDAD.

Yo estoy convencido de que el éxito formativo de un niño no se encuentra únicamente en inscribirlo en un buen colegio, sino en la calidad de las enseñanzas y los cimientos que los padres de familia le puedan entregar.

Ante un mundo globalizado, acelerado y complejo donde cada vez es más común que ambos padres deben trabajar, el tiempo de esa formación con los hijos debe ser de mucha calidad. Normalmente los padres sienten una gran culpabilidad por el poco tiempo que dedican a sus hijos, y esa culpabilidad los lleva a llenarlos de cosas materiales que antes de darles felicidad y formación, los llena de inseguridad, y los convierte además, en seres que no valoran el valor de las cosas.

Siempre nos quejamos de que los niños mexicanos no leen (un mexicano lee en promedio 1 libro por año, en Holanda 17 y en Finlandia los niños de primaria leen un libro por semana), pero somos pocos los que dedicamos 15 minutos en la noche para alimentar en nuestros hijos, el amor por la lectura.

Augusto Cury, el excelente pedagogo brasileño, comenta: “Los hijos no necesitan padres impresionantes, sino seres humanos que hablan su lenguaje y sean capaces de penetrar en su corazón”. Además nos propone 7 hábitos para la formación de nuestros pequeños:

  1. Los buenos padres dan regalos, los padres brillantes ofrecen su propio ser.
  2. Los buenos padres nutren el cuerpo, los padres brillantes nutren la personalidad
  3. Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a pensar.
  4. Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres brillantes preparan a los hijos para los fracasos.
  5. Los buenos padres conversan, los padres brillantes dialogan y generan confianza.
  6. Los buenos padres dan información, los padres brillantes cuentan historias.
  7. Los buenos padres dan oportunidades, los padres brillantes nunca desisten.

La realidad es que vivimos un mundo complejo con muchas amenazas para nuestros hijos (drogas, alcohol, delincuencia, desórdenes alimenticios, irreverencia, etc.), y ante este panorama, los 5 primeros años de formación de un niño son fundamentales para generar los cimientos que los fortalezcan para toda la vida. Un buen padre de familia no necesita mucho tiempo para estar con su niño; lo que realmente necesita un niño es un verdadero tiempo de calidad. Un tiempo donde la conversación sea profunda, de confianza. Un tiempo donde el niño entienda que sus momentos y problemas nos son muy importantes, y que estamos interesados en conocerlos para darles nuestro punto de vista; un punto de vista que debe salir de “ponernos en sus zapatos”, y no únicamente de “mi lógica” generada de las propias experiencias.

Tenemos que ser capaces de inculcarle a nuestros hijos la habilidad para que puedan resolver problemas por medio de una adecuada toma de decisiones, y donde además, se midan las consecuencias de las decisiones tomadas.

No nos sintamos mal por el poco tiempo que dedicamos a nuestros hijos; mientras estos momentos tengan la profundidad necesaria, seguramente servirán para fortalecer los cimientos que ellos van a requerir; pero el peor error de la formación de los hijos se encuentra en el creer que un “buen colegio” hará toda la tarea de la cual somos responsables.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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