EL MAESTRO PIEZA FUNDAMENTAL DEL DÍA A DÍA…

Como lo hemos planteado algunas veces, el sistema educativo mexicano necesita una revisión profunda, no sólo en sus cimientos (educación básica), sino también en el fortalecimiento de la educación superior. Muchos de los países con que México compite cuentan con esquemas de desarrollo docente mucho mejores que los que hoy tenemos.

Conozcamos algunas cifras:

De cada 10 niños en el país que ingresan a un kínder, sólo 1,2 terminan una licenciatura. Únicamente 3 de cada 10 jóvenes de entre 19 y 23 años cursan estudios de educación superior, lo que equivale a 3.3 millones de ellos. Este promedio es demasiado bajo, incluso inferior al promedio de Latinoamérica que alcanza un 37%.

En el país contamos con cerca de 8.500 posgrados, de los cuales únicamente 1359 están en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad; y aunque el número de profesores de tiempo completo ha aumentado considerablemente en las universidades (casi el triple en 20 años), el trabajo del “maestro de aula” se ha disminuido debido a que la gran mayoría de los apoyos docentes (que siguen siendo muy pocos) se han centrado en la investigación. Este fenómeno pudiera ser un delicado problema en cuanto al equilibrio de la educación superior, ya que el trabajo diario de calidad en el aula, es fundamental para el desarrollo del capital intelectual de nuestros estudiantes.

El Rector de nuestra máxima casa de estudios, la UNAM comentó: “la actual matrícula de estudios de posgrado es de 229 mil alumnos (60% de maestría, 11% de doctorado y 19% en el área de especializaciones). La cifra es aún reducida en comparación con la matrícula de licenciatura y con la formación de recursos de alto nivel en países con desarrollo similar a México”.

Hasta hace algunos años una licenciatura bastaba para “defenderse” en el mercado, inclusive servía como acceso a la enseñanza en la educación superior. Este grado definitivamente hoy no es suficiente, por lo que el desarrollo de posgrados en educaciones públicas y privadas se ha incrementado de manera considerable.

“El número de profesores con estudio de posgrado se ha incrementado sustancialmente, sin embargo se ha generalizado la acumulación de grados académicos y actividades de investigación, en tanto se desalienta el trabajo docente”, comentó el Rector.

“Esto se explica porque los modelos de compensación salarial, o estímulos económicos otorgados por el Sistema Nacional de Investigadores para los académicos de tiempo completo han impuesto un modelo de prestigio que deforma la actividad académica, pero fundamentalmente desalienta las vocaciones: la dedicación a planear clases, preparar material educativo, buscar innovar en el aula y atender a los estudiantes en sus necesidades académicas reales”.

Este es un verdadero problema. No se trata de desalentar la investigación tan escasa y necesaria en México, pero el trabajo de vocación del docente que día a día lleva los destinos de los estudiantes, es fundamental para el fortalecimiento del capital humano que requerimos para competir en el mundo globalizado que hoy vivimos.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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