MÉXICO MÁGICO…

Gracias a dos de mis principales pasiones (la Educación como profesión y el Fútbol como pasión) he tenido la oportunidad de viajar por muchos lugares de la República Mexicana conociendo un país contrastante y hermoso, lleno de Gente, que aunque con diferentes acentos, igual de “luchona”, amable, y llena de esperanza y ganas de vivir la magia de un terruño que por concesión divida, le toco habitar.

México mágico, lleno de climas, 2 océanos (como muy pocos), alturas, planicies, especies únicas, gastronomía variada, selva, páramo, nevados, desierto, en fin, agricultura, minería, ríos enormes, pesca, cultura, tradición, historia…

Un México que vibra y se regocija de sus logros, un México que se une ante la adversidad, un México vivo y capaz de llegar hasta donde nadie quizás logró imaginar…

Todo esto lo he podido constatar estando en Campeche, o Mérida, o Tampico, o como la semana anterior en Durango. Cada viaje me sorprende al encontrar un paisaje nuevo, de esos que uno solo espera encontrar en Europa, o la India… aquí, aquí los tenemos y no los conocemos. Quizás nos falte hasta conocernos entre nosotros mismos, los del sur con los del piso alto y los de segunda planta, con los cercanos al norte. Por eso quizás seamos capaces de tolerar la intolerancia, quizás por eso veamos como un circo el espectáculo grotesco de nuestros Legisladores luchando por algo que no todos comprendemos que es.

Me duele ver como logramos exhibirnos ante el mundo mostrando como somos capaces de irrespetarnos entre todos, y a todo color. Mostrando nuestra “fuerza bruta” por medio de la intolerancia y la falta de diálogo. Es extraño hasta un actor de Hollywood hoy convertido en Gobernador, fue el espectador de uno de sus mas crueles filmes viéndose representado en el recinto, del que esperamos el mayor dialogo y concertación para el logro de las leyes y reformas que nos ubiquen en la solución y planeación del México en el que todos queremos vivir.

Estamos en un país que lo tiene todo, oportunidades, fe, esperanza, voluntad de trabajo. Gracias a Dios, el país no la hace quien lo legisla o lo gobierna, el país lo hacemos todos, los que vivimos, los que sufrimos, los que reímos, y también los que dictan. Desde este entendimiento podemos comprender que sólo nosotros seremos capaces de darles a nuestros hijos el futuro, la seguridad, lo que necesitan para desarrollarse; sólo desde nosotros podremos lograr el consenso que una, que de fe, esperanza y resultados.

Hoy me siento seguro de que este gran México tiene todo para crecer, para dar mayores oportunidades; comenzando por su Gente capaz de dar siempre de si, para ayudar. Ya hay que romper el mito de la individualidad, hay que aprender de nosotros mismos lo mejor, y también de los de fuera, lo mejor, sólo así daremos un paso mas, un paso de crecimiento, un paso conjunto con quienes nos guían… logrando entender que no sólo el circo y el pan sudado, es el objetivo del pueblo.

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