EL CÁNCER DE NUESTRA SOCIEDAD.

Con gran tristeza vemos como día a día se incrementan las cifras de jóvenes que deciden sumarse al consumo de drogas. También vemos como las guerras entre carteles por dominar territorios, se vuelven mas cruentas llevándose en muchos casos, a ciudadanos inocentes…

La guerra del poder, la ley del mas fuerte… pareciera que nos estamos regresando en el tiempo para vivir en un “oeste moderno” donde quien desenfunde más rápido, será a quien denominen: “Patrón”.

El tema del narcotráfico sigue llenando a diario los encabezados noticiosos. Vemos como ahora se vuelve mas común la muerte de un periodista amenazado, o de un político que tuvo la valentía, o la osadía, de señalar a un personaje involucrado…

El tema es delicado, inclusive los traumas de una economía “subsidiada” por este tipo de negocios, pudieran llevar al país entero a una crisis posterior a la aceptación y enfrentamiento, que difícilmente pudiéramos imaginar.

Y es que en este momento vivimos en una etapa “aceptada” de este proceso canceroso, ya que percibimos un flujo importante de dinero. Los negocios funcionan, los bienes raíces se compran a precios por encima de su valor normal; es común el mercadeo de  vehículos lujosos… en general vivimos en una especie de bonanza que mitiga la escasez de años, de cierto grupo de la población.

Definitivamente el tema requiere de un análisis profundo; yo quisiera plantear en estas breves líneas un cuestionamiento sobre la raíz de este complejo problema social.

Si bien los países con mayores consumos de estupefacientes son los de más altos ingresos, son los países pobres los responsables del cultivo y venta de la base de las drogas “naturales”.

¿Quién o quienes serán pues los culpables de esta preocupante característica?

La verdad es que la pobreza de nuestros países ha encontrado en estos negocios un alivio inmediato al dolor y hambre que ha perdurado por tantos años. El enriquecimiento inmediato, la ignorancia, la ambición, han llevado a cierto grupo de nuestra población a involucrase en un negocio que los acerca a un estándar de vida exitosa que quizás hemos deseado en algún momento de nuestras vidas.

Casas de ensueño, autos lujosos, derroche de dinero, mujeres… Y es que este negocio te atrapa y te ofrece lo que muchos seguramente tardaremos varias vidas en conseguir. Quizás con un precio muy alto, pero un precio que cada día muchos más, se atreven a pagar.

Yo personalmente considero que uno de los principales problemas del negocio del narcotráfico se centra en la inmensa y creciente pobreza de nuestros países, aceptada por años y años de gobiernos apáticos que centraron sus prioridades en el enriquecimiento personal y en los favoritismos hacia unos cuantos.

Ahora el problema es nuestro. Y lo debemos aceptar y enfrentar como sociedad. Tal parece que nuestros actuales gobiernos en su mayoría han decidido una lucha frontal contra esta enfermedad. Dependerá en gran medida su efectividad, del apoyo de una sociedad vigilante que entienda su responsabilidad y compromiso con un problema de acelerado crecimiento. Un cáncer, que de no atacarlo en forma conjunta y decidida, nos llevará en muy corto tiempo al lugar de los no deseados.

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