NUESTRA EDUCACIÓN SUPERIOR EN RIESGO

En Aguascalientes contamos con poco más de 35 mil estudiantes de educación superior en las más de 40 universidades que tenemos.

Cada año ingresan a la educación superior cerca de 15 mil estudiantes, lo que equivale a un porcentaje importante de la matrícula total.

Las carreras con mayor demanda son Derecho, Administración, Psicología, Contabilidad, Ingeniería Industrial e Ingeniería Electrónica. Otra dato interesante a tomar en cuenta, es que cerca del 40 por ciento de los estudiantes de posgrado se encuentran en universidad privadas.

Como podemos observar tenemos un sector educativo superior con un buen número de estudiantes, mismos que tendrán la obligación de fortalecer el sector productivo de la entidad. El grave problema que tenemos, es que últimamente se han instalado en nuestra entidad un gran número de “pseudo – universidades” que forman jóvenes “al vapor” con costos absurdamente económicos (inclusive por debajo de los costos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la cual es subsidiada por las autoridades estatales y federales) y que simplemente nos están llenado al estado de jóvenes con una formación mediocre pero que ostentan un título avalado por las autoridades educativas locales o federales.

Para nadie es desconocido que el capital intelectual es el principal activo de una sociedad, y el contar con un sistema educativo superior con deficiencias seguramente nos llevará al traste con la idea del crecimiento y desarrollo que pretendemos llevar a cabo en Aguascalientes.

Para quienes nos dedicamos a la educación conocemos que con cantidades tan económicas con las que actualmente se ofrecen muchas universidades, es imposible entregar una educación de calidad con los componentes que ésta requiere para ser competitiva y para formar personas capaces de aportar en el desarrollo propio o de la institución en la que le toque laborar.

Hace unos días con gran tristeza y sobre todo, con mucha preocupación, me tocó escuchar un cometario de un alto ejecutivo del Banco del Bajío quien comentó que 5 egresados de una de estas “pseudo – universidades” no pasaron el primer filtro de entrevista en su banco, para el puesto de cajero. Sin demeritar este tipo de trabajo, considero que si nuestro sistema educativo superior no es capaz de egresar jóvenes de una licenciatura con las habilidades para desempeñar un cargo como éste, debe convertirse en una preocupación y nos debe ocupar en las acciones que debemos llevar a cabo para evitar perder la competitividad que nos exige cada vez más, el mundo donde vivimos.

Es trabajo de la SEP (Secretaría de Educación Pública) y de los institutos de educación de los estados generar candados mucho más estrictos para la apertura de universidades y de las carreras. El tema está en lograr una articulación entre ambos, ya que de los vacíos legales se alimentan este tipo de instituciones que destruyen el mayor patrimonio que un lugar puede tener, la gente y su conocimiento.

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