UNA HISTORIA QUÉ CONTAR…

Hace unos días tuve la honrosa invitación del Colegio Tecnológico Alexander Hamilton para servir como jurado de los trabajos de tesis que elaboraron los alumnos para su titulación del nivel medio superior.

En un inicio encontré un sencillo pero bien organizado auditorio repleto de jóvenes muy ordenados dispuestos a rendir su prueba final. Además, se encontraba un buen número de padres de familia, representantes de asociaciones civiles y universidades, entre otros.
El recinto estaba muy lleno, y hacía un calor infernal como esos que nos está regalando la ciudad a causa del llamado cambio climático.

Luego de la presentación de autoridades pasamos a la evaluación propia que nos tenia allí reunidos. De inmediato mi compañera de jurado, y quien era parte de una de las asociaciones civiles y yo, iniciamos atentos la evaluación de cada una de las 3 participantes que nos fueron asignadas.

Mi primera grata impresión, fue encontrar el excelente trabajo que esta institución está haciendo en el manejo de las HABILIDADES SOCIALES. El hecho de que estos jóvenes defiendan su principal trabajo ante jurados que no conocen, ni escogen, ante padres de familia y directivos, habla muy bien de una formación que los llevará a enfrentar la defensa de sus habilidades, conocimientos e ideas, ante cualquier actor que se les presente en su desarrollo profesional.

Con el nerviosismo normal de su edad y por la importancia del evento, las tres jovencitas defendieron sus proyectos con un excelente manejo del escenario, elemento que hoy se torna vital en un mundo que exige la comunicación verbal como principal elemento de venta de proyectos, ideas o experiencias.

El segundo elemento a destacar fue el decidido mensaje de una de las jovencitas hacia el emprendimiento como plan de vida… maravilloso. Su plan estaba enfocado al desarrollo de una institución para el cuidado de niños con capacidades diferentes, por lo que ya estaba trabajando en el desarrollo de este proyecto que asegura poder llevarlo a la realidad. Increíble, el EMPRENDIMIENTO como plan de vida; uno de los elementos fundamentales para el éxito de los jóvenes en la actualidad.

Luego de conocer en los estudiantes el excelente trabajo que está realizando este colegio en cuanto al desarrollo de HABILIDADES SOCIALES Y EMPRESARIALES, cerramos las presentaciones con una historia que nos debe hacer reflexionar profundamente.

Una de estas niñas preparatorianas realizó su servicio social en el DIF Estatal y le tocó conocer el caso de una hermosa pequeñita a la que su padrastro le utilizaba el cuerpo como cenicero apagando todas las colillas de cigarro en las diferentes áreas de su piel. Tenía más de 200 quemaduras en todo su cuerpecito y algunas de ellas se infectaron por lo que tuvieron que hacerle algunos implantes de piel. Aterrador.

Los que fuimos al evento no pudimos contener las lágrimas ante tal historia que nos presenta un “Aguascalientes malévolo” que quizás no conozcamos. Allí no podemos hablar de desigualdades sociales, de falta educación o falta de oportunidades… Hablamos de maldad, abuso, insensibilidad y odio.

No puedo comprender cómo un adulto puede abusar de esta manera a un indefenso niño. Ni con la pena más grande que tenga nuestro sistema penal pudiera pagarse el dolor de esta pequeña que quedará marcada por toda su existencia, ante la mirada cómplice de su progenitora.

Casos como éste se viven a diario en nuestro estado; ojalá que entre todos logremos denunciar esta barbarie que nos lleva a preguntarnos: ¿Somos de verdad una sociedad civilizada?

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