EL SABOR, Y LA OBESIDAD.

En nuestro nuevo mundo globalizado, nos ha tocado encontrar en casi cualquier parte del planeta restaurantes “tipo mexicano”, donde a través de imitaciones de “regular sabor” convierten un burrito, en un taco de canasta y una quesadilla en una extraña gringa…

Quizás la gastronomía mexicana es en la actualidad la más importante del mundo, no tanto por su variedad y sabor, sino también por su compleja elaboración.

Pero detrás de los ricos manjares que estamos acostumbraos a disfrutar, existe un  México enfermo y obeso que día a día se acerca a los primeros lugares en el mundo, de muertes por problemas cardiovasculares.

Y es que en las últimas encuestas de las autoridades de salud, 8 de cada 10 Mexicanos presentan sobrepeso, y 6.5 de cada 10, ya “engruesan” las listas de la obesidad.

Hoy en día son muy pocos los proyectos preventivos que se enfoquen a la solución de este problema, que cada año le cuesta miñones de pesos al gobierno en la atención de los padecimientos derivados de este desorden.

Definitivamente la nutrición es parte fundamental en nuestra vida, y será inminente que desde ya tomemos cartas en el asunto para que establezcamos un sistema informativo y de capacitación que logre, sin perder la tradición gastronómica, una conciencia general de la buena y balanceada nutrición, que nos convierta en un país más saludable.

Si bien la obesidad es un grave problema, ahora nuestra juventud ha tenido que enfrentar un nuevo inconveniente que se suma a su difícil proceso de crecimiento. Y es que el mundo, a través de su agresiva mercadotecnia, nos ha estado vendiendo que para ser exitoso hay que estar delgado, muy delgado…

Y por supuesto, acostumbrados a un país que disfruta la ingesta de platos ricos en grasas, la contradicción hace que, 5 jóvenes de cada 10 en Aguascalientes por ejemplo, hayan experimentado algún problema relacionado con la bulimia (comer para luego autoinducir el vómito) o la anorexia (no comer por la obsesión de verse delgado).

De nuevo serán los padres de familia los responsables de estar al pendiente de sus hijos, a fin de observar conductas anormales que le ayuden a detectar problemas con anticipación.

Y es que la  tarea de los padres es compleja, por eso la cercanía con nuestros jóvenes es fundamental. Pero debemos ser realistas para aceptar que muchos de los posibles problemas que vivan nuestros muchachos están alejados de nuestro conocimiento, por eso debemos acercarnos a especialistas que nos ayuden y nos capaciten para poder evitar consecuencias, que en muchos casos, pueden costar hasta la propia vida.

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