UNA DEL MUNDIAL SIN HABLAR DE FÚTBOL

Ya inició el evento deportivo más visto en el planeta, el Campeonato Mundial de Fútbol Brasil 2014, y además de los múltiples análisis deportivos que se puedan hacer sobre los equipos, sobre la infraestructura y sobre nuestra selección mexicana, considero importante resaltar un aspecto que nos debiera hacer reflexionar a todos los países latinoamericanos: las protestas de un número importante de brasileños, quienes consideran que se están invirtiendo mal, los recursos del país.

Desde hace dos o quizás tres décadas, los empresarios brasileños se juntaron y comentaron al gobierno sobre la importancia de intervenir en el desarrollo de un mejor proceso educativo. De allí surgió algo denominado Todos por la Educación, movimiento que unió a los empresarios, padres de familia y autoridades en un esquema de determinar lo que el país necesitaba de su sistema educativo.

Después de varios años, bien vale la pena analizar lo que sucedió con estas acciones. La más notoria, es que en prácticamente todas las mediciones importantes que se realizan de la educación superior en el planeta, ubican a la Universidad de Sao Pablo como la mejor de Latinoamérica, puesto que por décadas ostentó nuestra máxima casa de estudios, la UNAM. Pero más allá de este primer lugar, Brasil ubica a 5 de sus universidades entre las mejores 15 de la región. Esto nos habla de un avance sumamente importante del sistema educativo brasileño y del fortalecimiento decidido hacia la investigación, siendo éste, uno de los elementos fundamentales para el crecimiento de los países. Recordemos que Estados Unidos sigue siendo la gran potencia mundial por dos razones, una por el control de los mares con armamento, y la otra, por ser el país que más patentes genera por año, en el mundo… de allí la importancia de la investigación universitaria.

En una encuesta realizada por un medio de comunicación mexicano durante el inicio del mundial, 7 de cada 10 brasileños de clase media y media baja opinaron que sus prioridades son salud y educación, antes que fútbol. Y en este mismo porcentaje, hubieran preferido invertir los recursos que se destinaron al mundial, hacia estos dos aspectos señalados.

Esto nos presenta a una sociedad que está entiendo que el camino al desarrollo no es otro que la educación, y ese era el gran objetivo de Todos por la Educación, precisamente “socializar” a la educación y llevarla a un tema del día a día. Un brasileño en una tertulia casi siempre habla sobre temas educativos y sobre la calidad de los colegios a los que asisten sus hijos… maravilloso.

Las protestas silenciosas con montajes muy claros (oponiéndonos completamente a los absurdos de violencia que han sido pocos) sobre la opinión de invertir decididamente y con mayor énfasis en la educación, es una muestra de la “vergüenza” que nos debieran dar nuestros sistemas educativos en comparación con los de las sociedades con las que competimos, pues una cosa es que en Latinoamérica compitamos entre la UNAM y la Universidad de Sao Pablo, y la otra es darnos cuenta que ningún sistema educativo de Latinoamérica compite con el de los 20 países mejor evaluados en las pruebas internacionales.

Más allá de los goles y la “anestesia” que nos genera el mundial, bien vale la pena analizar este movimiento social brasileño que nos presenta a una comunidad ávida de conocimiento como medio de desarrollo… una excelente lección para nuestra sociedad acostumbrada a “aceptar” las mediocridades de un sistema educativo mexicano que ya no forma a las personas que se requieren para el mundo global en que vivimos.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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