EL MUNDO RARO EN QUE VIVIMOS

El mundo moderno vive la peor desigualdad de la historia entre ricos y pobres. Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), 85 individuos acumulan tanta riqueza como los 3.570 millones de personas que forman la mitad más pobre de la población mundial. La mitad de la riqueza está en manos de apenas el 1% de todo el mundo. Eso sin contar, que una considerable cantidad de esta riqueza está oculta en paraísos fiscales, lo que por supuesto no genera desarrollo ni empleo.

En México las cosas no son muy diferentes, pues de los casi 120 millones de habitantes, cerca de 70 millones tienen algún grado de pobreza.

En el planeta tenemos 1000 millones de personas que no comen nada en un día, y 3000 millones no cuentan con un servicio adecuado de saneamiento.

“Una sociedad que pierde la capacidad de sentir el dolor del otro, está perdida”.

La realidad es que esta desigualdad definitivamente es abrumadora y “perversa”, pues ese dolor que vive el mundo no llega a los oídos de quienes más tienen.

Un dato inverosímil: Los países ricos destinan 100 mil millones de dólares para aliviar la pobreza en el mundo, pero gastan 13 veces más, en armas y soldados. En América Latina gastamos 50 mil millones de dólares en armas y soldados.

Hace unos días estalló el terrible problema que se ha generado por los niños migrantes de Centroamérica (Guatemala, Salvador, Honduras) que desean vivir en Estados Unidos, y que son enviados por sus padres, para huir de los conflictos y la pobreza que viven en sus países.

Esta situación presenta dimensiones incalculables, pues se estima que desde octubre a la fecha, 52 mil niños, solos e indocumentados, han sido detenidos al tratar de cruzar la frontera entre Texas y California.

Muchas aristas en este problema, una de ellas, muy dolorosa, fue la que protagonizó un grupo de estadounidenses antiinmigrantes que se revelaron ante la llegada de los niños indocumentados a un centro de albergue en California, con pancartas que se referían a estos niños como delincuentes, malvivientes y personas no gratas.

¿Quién es el culpable, o los responsables?

Definitivamente esta delicada situación humanitaria no debiera encaminarse a buscar culpables en los pueblos centroamericanos, o el hacer responsables a las autoridades estadounidenses. Más bien requiere de un análisis profundo que nos lleve a encontrar las razones del porqué los seres humanos hemos llevado al planeta a estas dolorosas situaciones. Un planeta que tiene todas las oportunidades y recursos para albergar a los 7 mil millones que hoy somos, pero que debido a la indiferencia de la riqueza ante la pobreza, ha convertido a gran parte del al mundo en lugares de dolor y miseria.

Definitivamente no tenemos una solución inmediata a este y otros miles de problemas. Hoy son los niños migrantes centroamericanos, mañana quizás será un nuevo conflicto racial en África, lo importante será trabajar en sistemas educativos que formen a los niños como SERES HUMANOS y no como simples “archivadores de conocimiento”. Nuestros Niños deben conocer el mundo real, la pobreza, las desigualdades, las carencias, para que sólo entendiendo el mundo en que viven, logren estructurar la solución, que nosotros los adultos, no hemos podido encontrar.

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