LOS VALORES COMO ESTRATEGIA DE CAMBIO

Desde hace algunos meses hemos visto en las redes sociales imágenes de añoranza sobre los juegos de infancia de quienes nacimos entre 1960 y 1980; canicas, “bebeleche”, “changai”, “quemados”, salto de cuerda, “matatena”, “las escondidas”, el trompo… juegos que hicieron parte de nuestra niñez y que hoy se han cambiado básicamente por los videojuegos y la televisión.

Estas publicaciones muestran una niñez más auténtica, más sana, más feliz. Y es que hoy a nuestros niños los hemos llevado a la individualización que ha generado el exceso de tecnología.

Estamos de acuerdo en que la tecnología nos ha llevado a desarrollarnos mucho más y a tener la información al instante, pero el tener niños con menos interacción social y más individualismo seguramente producirá  una sociedad diferente; mejor o peor, no lo sabemos, pero seguramente, diferente.

Lo que sí debe ser una constante en la formación de los jóvenes es la parte valoral. Entendiendo valoral como un código de lógica global de sentido común, y quizás no como un código religioso.

La construcción y fortalecimiento de los valores en una labor que debe ser parte obligatoria en cada una de las familias, ya que un joven con unos cimientos fuertes en valores, seguramente lo llevarána un futuro exitoso, independiente de la profesión u oficio que decida realizar en su vida.

Lo cierto es que le hemos fallado al mundo en el tema valoral. Cada día vemos con gran dolor la realidad en que vivimos y que hace parte de una culpabilidad compartida por la aceptación de lo que hoy vive nuestro planeta.

Duele mucho la corrupción de México. Nos duele el cambio climático como consecuencia de un supuesto “desarrollo” industrial. Nos duele la pobreza (en México según la OCDE, existen 70 millones de personas con algún grado de pobreza), pero más nos duele, la exagerada desigualdad entre ricos y pobres. Duelen los muertos por la guerra contra el narcotráfico. Duelen los miles de muertos de la Franja de Gaza (una guerra desigual, muy desigual, donde pierden los más pobres); duelen los 284 pasajeros (80 niños) del avión de Malaysia Airlines, derribado hace unos días sobre territorio ucraniano, lo que definitivamente fue un vil asesinato.

Duelen las constantes bombas en Bagdad, duele la inconciencia ecología de China y Estados Unidos, duele la pobreza a la que el Socialismo del Siglo XXI ha llevado a un país rico como Venezuela. Duelen los muchos de nuestros jóvenes víctimas de las drogas, el alcohol y los desórdenes alimenticios… duele y duele y seguirá doliendo. Pero es tarea de quienes somos padres de familia que este dolor les llegue a nuestros hijos, que lo entiendan, que pongan los pies en la tierra, porque una sociedad que pierde la capacidad de sentir el dolor del otro, está completamente perdida.

Hoy más que nunca tenemos la obligación de fortalecer a nuestros hijos en valores. Tenemos la obligación de “romperles la burbuja” para que conozcan el mundo que los adultos construimos, ya que sólo así pasarán de ser las victimas de la historia a convertirse en los protagonistas de la construcción del mundo donde todos soñamos vivir.

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