LA ESENCIA DE LA FERIA.

En días pasados tuve la oportunidad de acercarme a los territorios donde se ubica la feria de la ciudad. Poco a poco me fui deslumbrando con sus construcciones interesantes, sus diferentes restaurantes y bares, las opciones de eventos y exposiciones, su impresionante limpieza, y las más bellas edecanes que ofrecen todo tipo de artículos y lugares que visitar.

La verdad pensar en la feria puede ser preocupante en algunos aspectos. Jóvenes de muy corta edad que pierden el control con el alcohol. Niñas, muy niñas que viven a la velocidad de los canales de la moda. Drogas, fiestas sin control… Pero de manera paralela existen instantes de feria que te sorprenden gratamente, llenándote de profunda emoción cuando encuentras que no solo la “feria es feria”, sino también un espacio donde descubres personajes extraños e interesantes, poetas empíricos, cantantes de corazón, y algún filósofo aprendiz, que te llena con sus emociones, quizás en algunos casos alucinadas por las copas, pero al fin y al cabo emociones, transmitidas con la sinceridad que te da el momento mágico que solo existe en un instante de la feria, o de la vida.

Por azares del destino me tocó conocer a alguien de quien me guardo el nombre. Un pequeño empresario, como el se presentó, quien me habló de su filosofía de vida, la cual definitivamente comparto con quien hoy pueda haber adquirido este que considero el mejor diario de la ciudad.

Esta filosofía de vida consta de tres partes:

SER como máximo integral de un hombre. Ese hombre que es hombre, y en su camino, es un buen padre. Ese que es capaz de dar todo como amigo; que es esposo en el máximo respeto de su pareja, y que es líder en el entendimiento y comprensión de lo que le rodea… SER, implica comprender su entorno y hacerlo suyo y darse al mismo tiempo. Implica ser capaz de entregar lo mejor de sí, para la construcción de un mejor mundo.

SER es la premisa inicial y principal. El siguiente paso es HACER. HACER implica entender el esfuerzo diario como un regalo divino que se complementa día a día con la construcción de un objetivo que asegure nuestra trascendencia en esta tierra. HACER significa luchar por todo, por tu familia, por tu entorno, por tu vida. Luchar por servir al que te rodea en el entendimiento de que él, también es parte de la construcción del mundo.

Como consecuencia de las dos anteriores encontramos el TENER. TENER no es simplemente acumular bienes. Si bien pudieran incluirse, el TENER significa que haz realizado bien tu trabajo de construcción del mundo. Tienes familia y la vives. Tienes trabajo y lo realizas con pasión, tienes amigos por quienes te das sin esperar… tienes vida que compartir y regalar…

Esta breve e intensa teoría de vida, me regaló la feria, quizás como compensación por lo caro de sus precios… pero definitivamente valió la pena. Valió la pena encontrar que nuestro festejo también tiene momentos realmente mágicos; y esa magia no es por su infraestructura y eventos. Esa magia se debe a su gente. Esa gente que es capaz de sentir y experimentar esos instantes de vida que hacen que la existencia tenga un significado verdadero.

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