LA FELICIDAD COMO OPCIÓN DE VIDA

Cada día nos levantamos con noticias negativas de lo que vive nuestro “mundo mágico”: guerras, desigualdades, pobreza, cambio climático, narcotráfico, secuestros, muertes y dolor… dolor por todo el mundo. Dentro de un panorama así de complejo, quizás la felicidad sea un estado inalcanzable para los habitantes. Hablo de felicidad y no de los satisfactores que nos generan ciertas acciones.

Desde la perspectiva de la filosofía se entiende que la felicidad es el sumo bien o bien objetivo al que tiende el ser humano como ser racional.

El bien objetivo… y tan llenos y rodeados de mal en que vivimos.

Hay quienes trabajan en la felicidad como un objetivo claro, tal es el caso de  Sangay Zan, del Reino de Bután, un país ubicado al norte de la India. Este país ha definido el indicador de Felicidad Nacional Bruta. “El Índice Bruto de Felicidad es una búsqueda desde hace unos 40 años en el país. El principio es que la aspiración de todas las personas es ser feliz. Así tratamos de asegurar que los planes o programas de desarrollo tengan ese ideal. La meta: crear condiciones que hagan a la gente feliz”.

El gobierno de Bután ha incorporado estos principios en el sistema educativo y cada práctica socioeconómica debe estar orientada en ese sentido. Están conscientes de que la tarea no es fácil. “No reclamamos ser el país más feliz del mundo, tenemos desafíos y hay cosas que no son perfectas, no podemos asegurar la felicidad de la gente, porque es una condición de cada individuo, de su mente, pero como gobierno y responsables de las políticas, sí podemos crear un ambiente que permita eso”.

¿Los resultados para este país? Habrá que esperar, por lo pronto no son los únicos que están trabajando en ello.

Algunos países en el mundo están optando por lo que denominan Felicidad Industrial, planteando que el salario es solo una motivación de corto plazo. La premisa de este concepto es la de divertirse trabajando.

Una gerente de una empresa que incluye la felicidad dentro de los objetivos de sus empleados, comenta: “La gente cree que prestar un buen servicio es cumplir con entregar un producto con las características ofrecidas y a tiempo. Eso no es cierto, eso simplemente es cumplir con lo que el cliente pagó, nosotros creemos que el valor agregado con los clientes es ofrecerles más allá de lo que compró o lo que esperaba, en eso estamos trabajando, y solo se logra teniendo trabajadores felices con lo que hacen”.

Algunas de estas empresas han demostrado rendimientos 4 veces más altos que los que tenían antes de implementar estas políticas.

Un caso reconocido a nivel latinoamericano fue el de la empresa de enseñanza del inglés OpenEnglish. Ellos fueron pioneros en crear el cargo de Director de Felicidad, a cambio de tener un Director de Recursos Humanos, con el fin de posicionar la cultura del optimismo. Esta decisión la tomaron porque consideran que una persona feliz tiene menos probabilidades de atraer conflictos, estará menos estresada y por ende será más productiva.

A nivel mundial existe un fenómeno llamado Happyshifting, una tendencia para que las personas sean felices en su trabajo especialmente entre jóvenes emprendedores, optimistas, pero sobre todo con la capacidad de elegir objetivos a largo plazo sin importar el sacrificio económico con tal de conseguir la felicidad.

En definitiva, la felicidad es una decisión personal; es un estado al que unos aspiran y otros dejan por anteponer el “ajetreo” del día a día.

La realidad es que este mundo complejo solo cambiará a partir de proponernos ser diferentes. Hasta el cansancio nos hemos demostrado que el camino del individualismo y la tristeza nos está llevando a la construcción de un mundo que no es en el que todos soñamos vivir.

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