LA CHARLATANERÍA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

El único camino que un país tiene para mejorar sus ingresos y hacerlos más equitativos, es el de la educación; así nos lo han demostrado muchas economías en el mundo, es especial las de varios países asiáticos.

 

México acumula varios millones de pobres, más del 50 por ciento de su población según datos de la OCDE, por lo que es prioritario estructurar un sistema educativo que en el largo plazo nos lleve a convertirnos en un país con mayores ingresos y mucho mejor distribuidos.

 

El primer paso debe encaminarse a construir un sistema educativo articulado en sus diferentes niveles, desde el maternal hasta la universidad. Debemos determinar las principales vocaciones del país que en la actualidad son el petróleo, el turismo y la industria automotriz, y las secundarias, a fin de generar procesos educativos que en el mediano plazo fortalezcan las áreas de las que dependemos.

 

Es increíble que si hoy nuestros ingresos provienen en primer lugar del petróleo, no contemos con diferentes instituciones que desarrollen tecnología de extracción por ejemplo, o sistemas que mejoren alguna parte del proceso; o como en el caso del turismo, donde no tenemos apoyos decididos para fortalecer las áreas educativas que fortalezcan esta industria. Recordemos que desde hace 10 años, la matricula de alumnos en las universidades en las áreas afines al turismo, ha disminuido de manera considerable. También pasa algo similar en la industria automotriz, ya que en México únicamente el 12 por ciento de los alumnos se encuentran estudiado una ingeniería, mientras que en China son el 77 por ciento, por tener una referencia.

 

El otro tema relevante es el relacionado con la calidad educativa. En educación superior en Aguascalientes por ejemplo, contamos con casi 40 universidades (se sabe que hay 4 más en trámite de apertura ante a SEP), muchas de las cuales no cuentan con la formación académica que requerimos para competir en el mundo globalizado al que pertenecemos. Nos hemos llenado de universidades que forman “light”, a alumnos “light” que aspiraran a ganar un salario “light” para un mundo mediocre. Esa es la verdad. Mientras no contemos con un sistema educativo fuerte y exigente difícilmente seremos lo suficientemente competitivos que requerimos para transformar a México. Debemos promovernos por que nuestras autoridades educativas tomen cartas en el asunto asumiendo su responsabilidad de manera enérgica y tajante y cerrar el paso a estas “pseudo-universidades” que lo único que hacen es engañar a quien no pudo ingresar a las universidades públicas.

Hoy más que nunca la sociedad debe proclamarse por una excelencia educativa, que forme a nuestra juventud con las herramientas necesarias para enfrentarse y ser líder en el mundo complejo que hoy vivimos.

Hoy requerimos de más UNIVERSIDADES (investigación, instalaciones, formación integral, maestros de tiempo completo, intercambios, formación personalizada, vinculación, deporte, cultura, labor social, calidad avalada por terceros, etc.)  y menos centros educativos de enseñanza superior (económicos, mediocres, masivo, bajos salarios, malas instalaciones, maestros sin experiencia, nulo seguimiento, etc., etc.) los cuales están convirtiendo a varias profesiones en verdaderos “invernaderos de desempleados”.

 

La buena educación cuesta, tanto en una UNIVERSIDAD PRIVADA como en una PÚBLICA, la diferencia está en que en la privada los jóvenes son los que hacen el esfuerzo; pero lo importante es que la sociedad sea selectiva a la hora de decidir la formación educativa de sus hijos, ya que tanta “charlatanería” de la educación superior nos podría llevar a un México con mayores carencias a las que hoy tenemos.

rectoría@ucuauhtemoc.edu.mx

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