NUESTRA RESPONSABILIDAD CON LA MADRE NATURALEZA.

En los últimos días, hemos estado sintiendo una ola de calor importante en la ciudad, la cual nos presenta un panorama de muy altas temperaturas para este próximo verano. Tal parece que el nombrado mundialmente “calentamiento global” es una realidad de la que difícilmente podremos librarnos en el siglo actual. Y es que no hemos logrado entender la gravedad de la situación, siguiendo sumidos en un silencio total y en una pasividad asombrosa ante quizás, el fin de mucho de lo que conocemos. Especies animales, vegetales, reservas de agua, en fin, son algunos de los costosos resultados de nuestra flagrante civilización que en los dos últimos siglos ha logrado destruir más, que el resto de la existencia del hombre en el planeta.

La verdad es que nuestra relación con la naturaleza siempre ha sido de total control y dominio, demostrando a  natura que nosotros decidimos su futuro en base a las necesidades del desarrollo de nuestra supuesta “civilización”.

Yo me pregunto: ¿No son civilizados los indios Huitotos de los Andes que por muchos siglos han vivido en armonía con su entorno, únicamente tomando de él lo necesario para su supervivencia sin alterar el ecosistema que habitan?

Definitivamente considero que le precio que vamos a pagar por nuestra civilización y supuesta “comodidad”, va a convertirse en el lúgubre final de mucho de lo que conocemos.

También considero que la misma naturaleza terminará por encargarse de una auto renovación, limpiando de su faz posiblemente, hasta la raza humana.

Dejando a un lado el fatalismo, considero que podemos tomar algunas medidas que nos ayuden a ser menos “cómplices” de los resultados que hemos comenzado a vivir.

Decía en vida el gran investigador Jaques Costeau quien dedicó su existencia al estudio del planeta y sus especies: “La catástrofe es irreversible. Las medidas que hay que tomar, el hombre no las asumirá jamás. La primera de ellas será desaparecer del planeta el uso del vehículo…”

Muchas veces estamos desorientados en el tema y no conocemos cuales serían nuestras acciones que contribuyan a desacelerar este grave problema ambiental. El uso menos frecuente de los vehículos, del aire acondicionado, la utilización conciente del agua, la reforestación, el uso inteligente de la energía, en fin, son muchos los puntos en los que responsablemente podríamos aportar.

Yo quisiera enfocarme finalmente a una solución que nuestra ciudad debería llevar a cabo como contribución a este problema. Nuestra Aguascalientes es quizás una de las 10 ciudades del mundo con mayores problemas de agua, y a pesar de esto, seguimos considerando su crecimiento de manera horizontal, lo que nos obliga a un transporte mas largo de este líquido, o a la apertura de un  mayor número de pozos, que hoy son construidos con más de 350 metros de profundidad. Si conocemos que en el trasporte del vital líquido se pierde hasta un 40% de lo extraído por fugas y otros problemas, llegamos a una obligada solución de que nuestra ciudad definitivamente tiene que ser replanteada de manera vertical. Si bien no estamos acostumbrados a vivir en edificaciones de altura, considero que debido a los problemas que hemos estado experimentando, será una obligación civil cambiar nuestras costumbres y decidir por este tipo de construcciones que en muchos lugares del mundo funcionan para todos los estratos socioeconómicos.

En fin; son muchas las acciones que podemos seguir, habrá muchas ideas que llevar a cabo, pero de lo que no podemos escapar, es de no sentirnos culpables por la destrucción de la madre tierra que durante milenios nos ha dado todo para desarrollarnos como hemos querido.

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