¿Y QUIÉN CONTRA LOS VERDADEROS ASESINOS?

Desde hace muchos años que nos duele México, y no sólo por la desaparición y homicidio de los normalistas en Guerrero.

 

De México duele su corrupción, sus bajos niveles educativos, el desperdicio de sus recursos naturales, el narcotráfico,  los monopolios, el  influyentismo, la desigualdad, los 70 millones de pobres que dice la OCDE que tenemos, las muertes, la inseguridad en las carreteras, la inseguridad en las ciudades, las amenazas, la extorsión, el secuestro… de México nos duele la gente que no cuida el medio ambiente, los animales de las vías,  la basura que se tira las calles, la incapacidad de ceder el paso a un peatón… mucho nos duele de México y nos seguirá doliendo mientas no entendamos que este México lo hacemos sus ciudadanos y no sólo sus gobernantes.

 

Entiendo plenamente el dolor de las familias y de gran parte del país por los desaparecidos; entiendo su enojo y frustración, pero la violencia no se combate con violencia y eso ya ha quedado demostrado cientos de veces.

 

La realidad es que si bien el Presidente de México y su equipo se mostraron demasiado parsimoniosos en su actuar, la realidad es que ni el Presidente ni su gente fueron los asesinos. Lo asesinos fueron un grupo criminal que azota a varias zonas de Guerrero y dos administraciones municipales (Iguala y Cocula) que, por sumisión y/o colaboración, trabajaron de la mano de Guerreros Unidos, como lo señala Ciro Gómez Leyva en sus escritos.

 

Desde mi punto de vista, engendrar aún más violencia en contra del Presidente su gabinete y la infraestructura pública, es un camino peligroso que pudiera acarrearnos situaciones mucho más complejas para el país entero.

 

La realidad es que México debe luchar contra los verdaderos asesinos. Esa “ralea” que nos sigue destruyendo y poniendo en “tela de juicio” en el mundo entero; ese fenómeno, el narcotráfico, que invade y ahoga a nuestra gente y a sus familias. Esa es la gran responsabilidad de todos y no solo del gobierno. México necesita que reaccionemos, es cierto, pero no con violencia por violencia, sino como pueblo cansado de tanto dolor; unidos y exigiendo a cada quien que cumpla con sus funciones. Es siempre fácil dejar todo en mano de quienes nos gobiernan, pero el camino de observadores siempre nos lleva a lo mismo. Hoy necesitamos ser actores de la construcción del México que soñamos, ese México donde todos queremos vivir.

 

El Gobierno deberá hacerse responsable por la lentitud de sus decisiones en este doloroso hecho; pero tenemos que entender que los enemigos de México son otros y muy poderosos, y sólo unidos podremos  destruir el gran flagelo de violencia que se ha instaurado en muchas zonas del país.

 

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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