Con los mejores deseos.

Una nueva Navidad, ha llegado a nuestras vidas y con ella momentos que deben ser motivo de celebración, convivencia con familiares y amigos queridos, reencuentro con alguien que tenemos lejano, pero sobre todo, nos permite valorar la oportunidad que tenemos para perdonar y olvidar rencores, para unirnos más…

Sin lugar a dudas, es la época más hermosa del año, con más sentido emocional que ninguna otra.

“Noche de Paz, noche de amor”.

Navidad, cómo ha sido añorada desde que somos niños… tan esperada, tan deseada; aún recuerdo esa ansiedad por abrir los regalos al amanecer, regalos que esperábamos con gran ilusión… la felicidad de saber que veríamos a nuestros familiares que vivían lejos y jugar con aquellos primos que hacía un año no veíamos… el gusto por ayudar a preparar esa rica cena que compartiríamos con nuestros invitados, o bien, el ponernos “guapos” para asistir a la Nochebuena, en casa de alguien más.

Lamentablemente, mucha de aquella emoción se ha ido perdiendo, opacándose por el materialismo, el consumismo y la necesidad de festejar de forma desmedida e inconsciente.

¡Qué lejos podemos estar del verdadero sentido de la Navidad!

Si bien las Posadas son un excelente pretexto para compartir un momento agradable con la familia, los compañeros de trabajo y los amigos, en ocasiones, caemos en los excesos que no nos dejan nada bueno.

Por otro lado, es un buen detalle recordar y obsequiar presentes a algunas personas importantes en nuestras vidas, pero desafortunadamente, sobrevaloramos el hecho de dar y recibir y volcamos más atención en ellos, sobre todo en los más onerosos.

Regalos costosos, cenas extra abundantes, son casi “infaltables” en gran parte de los hogares del mundo, pero… ¿En dónde queda la esencia de estas fechas?, ¿Realmente priorizamos el hecho de convivir sobre recibir objetos en ocasiones innecesarios?

No juzgo, cada quien conoce su situación y seguramente lo que se organice y regale en cada casa, es según sus posibilidades… pero insisto, ¿En algún momento de las tantas reuniones que se llevan a cabo en los festejos decembrinos, reflexionamos sinceramente para darnos cuenta de valor real de estas fiestas? ¿Tuvimos a caso, la atención de compartir un poco de lo que tenemos con los menos afortunados?

Considero que para la mayoría de nosotros, es una época muy especial en la cual, la unión familiar, la amistad y la gratitud, debe prevalecer sobre cualquier otra cosa superflua.

Seguramente, usted se encontrará cerca de sus seres queridos, compartiendo excelentes momentos, lindos detalles, pero sobre todo, mucho cariño…

Aproveche cada instante, llénese de la energía y buena vibra que lo anterior nos pueda generar.

Cordialmente, le envío un saludo y los mejores deseos de amor, esperanza y felicidad.

Feliz Navidad.

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