LA REFORMA HACENDARIA NO ES EL SUSTENTO DE MÉXICO

Iniciamos el año con el mayor optimismo a pesar de la situación tan compleja que está viviendo México. Si algo fortalece a este país, es su gente; luchadores que a pesar de las adversidades levantan la cara y enfrentan lo problemas sin importar lo complejodel panorama… la historia así nos lo ha presentado.

 

Hace unos días el presidente de México Enrique Peña Nieto hizo un comentario, desde mi punto de vista muy desatinado, en el que aseguraba que México estaba aún “estable” gracias a la reforma hacendaria promovida por él, la cual le entrega al país los recursos que se requieren para llevar a cabo la obra pública como motor de desarrollo… definitivamente, muy desatinadas palabras.

 

Para comenzar, del total de las reformas promovidas por el presidente, donde debemos aceptar que muchas de ellas son sumamente necesarias para transformar al país, la más “endeble” fue la hacendaria, la cual ha recibo innumerables críticas de expertos, ya que terminó por enredar los trámites de quienes ya contribuían, además de apretar acrecentadamente a quienes siempre han aportado más, lo que ha obligado a muchos emprendedores a desistir de sus negocios, por ejemplo.

 

Si es cierto, México requiere de una reforma hacendaria profunda, pero lastimosamente la promovida por el actual presidente se aleja mucho de lo que México necesita para transformar su economía.

 

Otras reformas como la de educación, la de energía y la de telecomunicaciones, quizás estén dando mayores dividendos a las necesidades de México, pero utilizar en su discurso a la reforma la hacendaria como soporte de “tranquilidad” de los mexicanos, es una decisión poco adecuada para la estabilidad que todos soñamos tener.

Lo peor que le pudiera pasar a presidente es comenzar a sufrir de “miopía de la realidad”. No aceptar los grandes problemas con que iniciamos este 2015 pudiera llevarnos a situaciones inmanejables que ninguno quisiéramos vivir.

El presidente debe ser congruente y aceptar que sobre su lomo lleva la ineficacia en la resolución del tema Ayotzinapa, la Casa Blanca y el tren ligero México – Querétaro; la presión por el preciodel barril de petróleo, el exagerado precio de la gasolina (la cual ya se encuentra al doble de lo que se paga en Estados Unidos), la volatilidad en el precio del dólar, la inseguridad inmanejable en varios estados, las dudas de los inversionistas internacionales ante la inseguridad del país, la falta de cumplimiento de la ley ante los abusos de los servidores públicos, la pobreza que ya llega a 70 millones de mexicanos…

 

La tarea de ser el presidente de México no es fácil, ya que Enrique Peña Nieto no es el único culpable del país que tenemos. México tiene lo que ha construido durante su historia, pero el camino actual no es el de buscar paliativos y excusas que simplemente le “tapen el ojo al macho” y que lo único que logran es un mayor enojo de la población, ya que en la actualidad la sociedad está mucho más informada gracias a los dispositivos móviles y redes sociales, por lo que aceptar los graves problemas que tenemos, seria el mejor camino para sentar las bases de un México diferente, ese lugar donde todos soñamos vivir.

 

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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